Fiesta de Opet
Las guerras dominaron una parte muy importante de la época ramésida, tal y como recuerdan continuamente las escenas bélicas que decoran los grandes templos Pero también hubo largos períodos de paz en Egipto. En ellos sus habitantes podían disfrutar de las hermosas fiestas con las que honraban a sus dioses y alimentaban la esperanza de que los dioses corresponderían a su gesto permitiéndoles seguir participando en los beneficios de estos cultos en el Más Allá. Eran muchas las fiestas que animaban el ambiente tebano: las Fiestas de Min, las Fiestas de Sokar y otras. No obstante, las grandes fiestas religiosas estaban dominadas por las salidas o apariciones de los dioses y, desde luego, las más espectaculares eran las de Amón-Ra, señor de los dioses, en la capital religiosa del Imperio, Uaset (o Tebas, según la denominaron los griegos, emplazada donde hoy se encuentra Luxor). Estas procesiones están magníficamente representadas, con todo lujo de detalle, en las paredes de los grandes templos tebanos. En dos grandes fiestas tebanas, el dios Amón dejaba su templo y salía a la calle. Era un momento especial, en el que el pueblo podía tomar contacto con su dios. En estas salidas, la célebre Userhat (Rica de proa), la majestuosa nave fluvial que Amón-Ra utilizaba para navegar por el Nilo, hacia su aparición. Estas dos grandes fiestas eran la Fiesta de Opet y la Bella Fiesta del Valle. La celebración de la Fiesta de Opet tenía como escenario la ciudad de Tebas y se desarrollaba por entero en la orilla oriental del Nilo. Atestiguada por primera vez en el reinado de Hatshepsut, se celebraba el segundo mes de la estación de ajet (o de la inundación) y su duración era de once días al principio del Imperio Nuevo, pero fueron alargándose las celebraciones, de manera que en la dinastía XX llegó a alcanzar veintisiete días. La Fiesta de Opet era el gran acontecimiento tebano. Durante estas fiestas, la alegría se desbordaba en Uaset. En este largo período de fiestas, el pueblo llenaba las calles con música y bailes, al tiempo que practicaba antiguos cultos para propiciar la fertilidad. El acto más llamativo era la procesión que llevaba al dios Amón-Ra desde su templo en lpet-Sut (Karnak) hasta el templo de Ipet-Reshyt (Luxor), llamado el Harén Meridional de Amón. Se realizaba por vía terrestre a la ida y por vía fluvial a la vuelta, desde la época de Hatshepsut hasta la de Amenhotep III, a partir de cuyo reinado el desplazamiento del dios pasó a realizarse enteramente por vía fluvial. La Gran Barca Userhat de Amón-Ra era un navío espléndido construido para transportar en su interior la barca procesional de Amón-Ra, una pequeña barca portátil denominada Soporte de Esplendor, con un camarín donde se alojaba la estatua del dios. Sin embargo, los actos más transcendentales se llevaban a cabo en el interior del templo de lpet-Reshyt, porque era allí, y durante la celebración de estas ceremonias, se confirmaba anualmente uno de los dogmas de la realeza divina egipcia: el faraón era hijo carnal del dios Amón. Las ceremonias comenzaban con la entrada del rey en el santuario de Amón en lpet-Sut, antes del amanecer, a la hora denominada la blanca, habiendo sido purificado previamente por el agua santa. El rey, que solía ejercer directamente su función sacerdotal, abría el naos, extraía la imagen del dios y realizaba las fumigaciones y libaciones rituales. Después, varios sacerdotes tomaban la pequeña capilla cerrada, con el dios dentro, la cubrían parcialmente con un gran velo y la llevaban hasta la barca sagrada de Amón, Soporte de Esplendor. Allí introducían la capilla en un camarín, situado en el centro de esta barca procesional. La barca sagrada Soporte de Esplendor reposaba sobre un pequeño trineo y estaba cruzada por largos varales que servían a los sacerdotes para el transporte procesional a hombros. Esta procesión se fue enriqueciendo con el tiempo, de manera que, avanzado el Imperio Nuevo, tras la Gran Barca User-Hat de Amón-Ra, viajaban las barcas de los dioses que completaban la tríada tebana; la diosa Mut y el hijo de ambos: Jonsu. Mut y Jonsu disponían también de magníficas barcas que eran arrastradas por otras naves. En el patio del templo se le unían las barcas de los dioses Mut y Jonsu, quienes junto al dios Amón, formaban la tríada tebana. La diosa Mut, esposa de Amón, era transportada en una barca que en la proa y en la popa lucía la cabeza de una bella mujer, efigie de la diosa. El dios Jonsu, hijo de Amón y Mut, viajaba en una barca semejante a la de su madre Mut, pero adornada e identificada con la propia efigie del dios, una cabeza de halcón coronada por el creciente lunar y enjoyada con grandes collares.
A hombros de los sacerdotes, se dirigían al embarcadero próximo al templo, según recuerdan las inscripciones: "Ir en procesión en paz hacia la Cabeza del Canal para la navegación de El Esplendor de los Esplendores ", donde la barca procesional era embarcada en la Userhat. La Gran Barca Userhat era remolcada simultáneamente por el barco del rey (que tiraba de ella por el costado de babor) y por un numeroso grupo de notables que, tenían el honor de jalar la nave con cuerdas (tirando a la sirga por estribor) contra corriente, por la orilla del río. Además de los notables, componían la procesión sacerdotisas que tocaban el sistro; bailarinas de los oasis, realizando danzas acrobáticas; soldados del ejército del faraón desfilando en perfecto orden con su correspondiente armamento, precedidos de los portaestandartes; y, también, los enormes toros del sacrificio, ricamente adornados que llevan en los cuernos pequeños muñecos representando a enemigos tradicionales de Egipto: nubios y asiáticos. Una vez llegados al muelle de lpet-Reshyt, el rey ordenaba llevar a tierra la barca procesional Soporte de Esplendor y recorría el corto espacio entre el Nilo y los grandiosos pilonos de la entrada al templo, aclamado por la multitud situada a ambos lados de la calzada. El faraón penetraba en el templo acompañado sólo de un séquito muy selecto, con el que compartía algunos de los ritos en el interior. La multitud, que quedaba fuera del templo, se incorporaba a partir de ese momento a una permanente y jubilosa fiesta vinculada a la fertilidad. Mientras tanto, en el interior del templo, cerradas las grandes puertas de acceso y, tras quedar depositada cada una de las barcas sagradas (la de Amón, la de Mut y la de Jonsu), en sus correspondientes santuarios, el rey procedía a cumplimentar los ritos iniciáticos que le correspondían. El más importante era el que se desarrollaba en la llamada Cámara del Nacimiento, situada al este del sancta santorum y prácticamente unida a él. Allí se materializaba el misterio de la teogamia, en virtud de la cual, el dios Amón, quizá personificado en el faraón, probablemente se uniría a la reina, para engendrar al heredero divino del trono de Egipto. El misterio de la teogamia está descrito en los magníficos relieves de la Cámara del Nacimiento, con la misma precisión que los ordenados realizar por la reina Hatshepsut, al comienzo del Imperio Nuevo, en su templo funerario de Deir el-Bahari. Los ritos que se desarrollaban en el interior de la Cámara del Nacimiento permitían al rey regenerarse cada año y renacer como hijo viviente del dios Amón, lo cual implicaba, evidentemente, un refrendo anual de su derecho al trono. Todo esto ocurría mientras el rico limo, que el río Nilo aportaba en su desbordamiento anual, fertilizaba sedimentándose la afortunada tierra de kemet. Todos los hombres y mujeres de Ta-Mery, la tierra amada, emulaban el ciclo de la naturaleza y se unían gozosos en la calle a los ritos que el faraón cumplimentaba en el interior del templo. Las fiestas terminaban cuando retornaban las barcas divinas de Amón, Mut y Jonsu a su residencia de lpet-Sut, esta vez navegando hacia el norte, a favor de la corriente. Ver, Bella Fiesta del Valle.

