Antálcidas
Paz de (388-387 a.C.). Nombre con el que se conoce a la paz entre Atenas y Esparta, que el espartano Antálcidas negoció con los persas. Artajerjes II hizo conocer las condiciones que proponía a los Estados griegos, junto con la advertencia de que de no ser aceptadas, las tropas persas combatirían al lado de Esparta. Después de largas vacilaciones, aquellos acabaron por suscribir la Paz del Rey (386). Reconocían a la monarquía aqueménida la posesión de las ciudades de Asia y de Chipre. Las otras ciudades griegas, pequeñas o grandes, permanecerían autónomas. Atenas guardaría Lemnos, Imbros y Sciros, donde había vuelto a instalar sus cleroucos. El Rey garantizaba estas convenciones, y era también su beneficiario, puesto que volvía a obtener el control de los griegos de Anatolia, y la Grecia de Europa: en razón del principio de autonomía de las ciudades, seguirían siendo una constelación de Estados incapaces de intentar una gran empresa. Era el desquite de las Guerras Médicas.

