Shamash-shum-ukim
o Shamash-shum-ukîn (siglo VII a.C.). Rey (668-648) de la Dinastía IX de Babilonia, pero de estirpe asiria, hijo del rey Assarhaddón y hermano de Asurbanipal. Dado que Assarhaddón también era dueño nominal de Babilonia, ciudad que, mientras fue príncipe heredero, había administrado con toda eficiencia e incluso la había reconstruido, movido por su pasado histórico y religioso, antes de lanzarse a la, desde siempre, acariciada empresa de la conquista de Egipto, decidió en el año 672 repartir el Imperio entre sus hijos: Asiria para Asurbanipal y Babilonia para Shamash-shum-ukin, solución que, sin embargo, no contó con el visto bueno de la Corte asiria ni con el del clero, pero que se hubo de aceptar mediante juramento de fidelidad. Shamash-shum-ukin, que se consideró siempre perjudicado con el reparto (políticamente la ciudad de Babilonia era menos importante que el Imperio asirio), ante las constantes injerencias de Asurbanipal en los asuntos babilonios, se levantó en armas, contando con la ayuda de Egipto, de algunos príncipes sirios, de los elamitas y caldeos, e incluso de los nómadas árabes (qidri, aribi, nabaiti). Asiria, mediante el envío de tropas y constantes intrigas políticas, logró contener la sublevación e incluso atacar Babilonia, que no pudo contar con la ayuda del Elam, enfrascado entonces en una guerra civil. La ciudad fue tomada al asalto en el año 648 y antes de que se rindiese, Shamash-shum-ukin, el rebelde, se lanzó a las llamas que consumían su palacio. Esta acción sería tomada por Diodoro Sículo para elaborar el famoso "suicidio de Sardanápalo", relato confuso y no concorde con los hechos históricos. Babilonia quedó en manos de Asurbanipal que, bajo el nombre de Kandalanu, fue reconocido como rey. Algunos especialistas consideran que Kandalanu fue un noble asirio, no identificable con el rey asirio.

