Atenea
Diosa identificada en Roma con Minerva, Atenea es hija de Zeus y de Metis. Ésta se hallaba encinta y a punto de dar a luz una hija, cuando Zeus se la tragó. Hízolo por consejo de Urano y Gea, quienes le revelaron que si Metis tenía una hija, a continuación tendría un hijo, que arrebataría a Zeus el imperio del cielo. Llegado el momento del parto, el padre ordenó a Hefesto que le partiese la cabeza de un hachazo. De la cabeza salió una joven completamente armada: era Atenea. El lugar del nacimiento se sitúa generalmente al borde del lago Tritonis, en Libia. Al lanzarse, profirió un grito de guerra que resonó en cielo y tierra. Diosa guerrera, armada de la lanza y la égida (especie de coraza de piel de cabra), desempeñó, como es natural, un importante papel en la lucha contra los Gigantes, dando muerte a Palante y a Encélado. Desolló al primero, y con su piel se hizo una coraza. En cuanto a Encélado, lo persiguió hasta Sicilia, donde lo inmovilizó arrojándole encima toda la isla. En la Ilíada participa también en la lucha al lado de los aqueos (desde que Paris, en el Ida, había negado el premio a su belleza, era hostil a los troyanos). Sus favoritos en torno a Troya son Diomedes, Ulises, Aquiles, Menelao, etc. Asimismo, protege a Heracles en el combate. Comenzó armándolo cuando el héroe se dispuso a emprender sus trabajos, y le dio también las castañuelas de bronce con que asustó las aves del lago Estinfalo, lo cual le permitió detribarlas a flechazos. En pago, Heracles le ofreció las manzanas de oro de las Hespérides cuando Euristeo se las hubo devuelto. Además, combatió a su lado en la lucha contra los Gigantes. De la misma manera ayudó Atenea a Ulises a volver a Ítaca. En la Odisea, su acción es constante. Para prestar su asistencia al héroe, actúa por metamorfosis, adoptando la figura de varios mortales. Envía también sueños, a Nausícaa por ejemplo, para sugerirle que vaya al río a lavar la ropa el día en que sabe que Ulises abordará en la isla de los feacios. Confiere a su protegido una belleza sobrenatural para impresionar mas seguramente a la joven en aquel encuentro, que ha de proporcionar a Ulises un barco para regresar a su casa. Por otra parte, dirige ruegos a Zeus en favor del héroe; ella es quien provoca la orden dada a Calipso de dejar libre a Ulises y procurarle el medio de hacerse nuevamente a la mar. Esta protección que concede a Ulises y Heracles simboliza el auxilio aportado por el espíritu a la fuerza bruta y al valor personal de los héroes, pues Atenea es considerada generalmente en el mundo griego, y sobre todo en su ciudad, Atenas, como la diosa de la Razón. Preside las artes y la literatura, función en la que tiende a suplantar a las Musas. Sin embargo, mantiene una relación más estrecha con la Filosofía que con la Poesía y la Música propiamente dichas. También, en su carácter de diosa de la actividad inteligente, protege a las hilanderas, tejedoras, bordadoras, etc. (Ver la leyenda de Aracne, etc.). Su ingeniosidad, unida a su espíritu bélico, la había llevado a inventar la cuadriga y el carro de guerra. Asimismo, presidié la construcción de la nave Argo, la mayor que se había construido hasta entonces (Ver, Argonautas). También había dedicado su talento a las artes de la paz, y en Ática se le reconocían, entre otras obras buenas, la invención del aceite de oliva, e incluso la introducción del olivo en el país. El olivo, se decía, era el regalo que había hecho al Ática para merecer que su pueblo la reconociese por soberana. Posidón le disputaba esta soberanía, y cada uno trató de ofrecer al país el mejor regalo susceptible de acrecentar sus méritos. Posidón, de un golpe de tridente, hizo surgir un lago salado en la Acrópolis de Atenas. Atenea hizo que brotase alli un olivo. Los doce dioses, elegidos como árbitros, dieron su preferencia al olivo y confirieron a Atenea la soberanía sobre el Ática. Con frecuencia, Atenea era elegida como protectora y patrona de las ciudades. Además de Atenas, a la que se creía había dado su nombre, contaba con templos en la ciudadela de núcleos urbanos tales como Esparta, Mégara, Argos, etc. En Troya era objeto de un culto especial en forma de un ídolo antiquísimo llamado Paladio, ídolo que se consideraba como una garantía de la perennidad de la población. La toma de Troya no era posible sin antes haberse apoderado del Paladio. Por eso Diomedes y Ulises se introdujeron en Troya durante la noche y robaron la estatua, privando con ello a la ciudad de su protección. Este Paladio era el mismo que, en época histórica, se conservaba en Roma, en el templo de Vesta, donde ejercía idéntica misión (Ver, Paladio). Atenea permaneció virgen. Sin embargo, se cuenta que tuvo un hijo de la siguiente manera: había ido a visitar a Hefesto en su fragua para procurarse armas, y el dios, a quien Afrodita había abandonado, se enamoró de Atenea en cuanto la vio, y comenzó a perseguirla. Atenea huyó, pero Hefesto, a pesar de ser cojo, logró darle alcance y la cogió en brazos; pero ella se resistió. Sin embargo, Hefesto, en su deseo, mojó la pierna de la diosa, la cual, asqueada, secóse con lana y tiró la inmundicia al suelo. De la tierra así fecundada nació Erictonio, a quien Atenea consideró hijo suyo, lo educó y quiso hacerlo inmortal. Lo encerró en un cofre, guardado por una serpiente, y lo confió a las hijas del rey de Atenas (Ver, Aglauro). Los atributos de Atenea eran la lanza, el casco y la égida. La égida era un bien del que participaba en común con Zeus. En su escudo fijó la cabeza de la Gorgona, que le había dado Perseo y que tenía la virtud de trocar en piedra a quien la mirara. Su animal favorito era la lechuza; su planta, el olivo. Alta, de rasgos serenos, más majestuosa que bella, Atenea es tradicionalmente descrita cómo la "diosa de ojos garzos". Acerca del nombre de Palas, ver esta palabra.

