Camila
La leyenda de Camila es virgiliana, contada en la Eneida y fundada sin duda en narraciones populares italianas, e imitada también de la historia de Harpálice (Ver). Camila era hija del rey de los volscos, Métabo de Priverno. Expulsado de su ciudad por sus enemigos después de la muerte de su esposa Casmila, huyó con su hija, aún muy pequeña, perseguido por soldados armados. Cuando ya iba a escapar, fue detenido por el curso del Amaseno, río poco importante del Lacio. A fin de salvar a su hija, ideó atarla a una recia pica que llevaba, como para poder lanzarla a la orilla opuesta, e hizo voto de consagrarla a Diana si la salvaba. Diana escuchó su ruego. La niña alcanzó la otra orilla, él cruzó el río a nado, y los dos vivieron largo tiempo en medio de la selva, en plena soledad. La joven se habituó a aquella existencia, hasta el punto de no poder resistir la permanencia en las ciudades. Cazaba, se ejercitaba en la guerra y tomó parte en la lucha contra Eneas, durante la cual realizó numerosas hazañas, semejantes a las de las Amazonas griegas; fue muerta por el héroe Arrunte.

