Acasto
Hijo de Pelias, rey de Yolco, y de Anaxibia. Participó en la expedición de los Argonautas contra la voluntad de su padre, el cual había ideado dicha expedición sólo como un medio para deshacerse de Jasón, que representaba un peligro para su trono. También tomó parte en la cacería del jabalí de Calidón. Y cuando su padre, Pelias, fue muerto por Medea, Acasto subió al trono de Yolco (Ver, Medea). Acasto desempeña un papel indirecto en la leyenda de Peleo, padre de Aquiles. En efecto, durante la cacería de Calidón, Peleo había dado muerte accidentalmente a uno de los cazadores, Euritión, y para purificarse del homicidio acudió a Acasto. Durante su estancia en la corte de Yolco, Astidamía, esposa de Acasto, se enamoró de él. Rechazada por el héroe, la mujer envió un mensaje a la esposa de Peleo en que le decía que su marido se disponía a abandonarla para casarse con Estérope, hija de Acasto. La mujer de Peleo se ahorcó de desesperación. No juzgando aún suficiente su venganza, Astidamía acusó a Peleo ante Acasto, pretendiendo que había tratado de seducirla. Acasto le prestó crédito y, no atreviéndose a matar a su huésped, al que acababa de purificar de un delito de sangre, concibió la idea de llevarlo a cazar al Pelión, donde lo abandonó durante su sueño. Para asegurarse de que las fieras o los seres dañinos de la montaña no lo dejarían con vida, escondió la espada del héroe entre estiércol de vaca. Peleo, inerme, habría sucumbido víctima de los centauros de la montaña si uno de ellos, el prudente Quirón, no lo hubiese despertado a tiempo y le hubiese devuelto la espada. Vuelto a su reino, Peleo pensó en vengarse. Según ciertas versiones, se dirigió a atacar Yolco, solo o ayudado por Jasón y Cástor y Pólux. Tomada la ciudad, dio muerte a Astidamía y esparció sus miembros por la población, de modo que su ejército pasase por entre los fragmentos del cuerpo despedazado. Mató también a Acasto. Otros autores sostienen que durante la guerra de Troya, Peleo, indefenso por hallarse en Asia su hijo Aquiles, fue atacado por Acasto y expulsado de su reino. Además de Astidamía, la tradición conoce otra esposa de Acasto, Hipólita, de sobrenombre Creteida, hija de Creteo (Ver).

