Adrasto

Adrasto es un rey de Argos cuya leyenda va ligada a la de la expedición de los Siete contra Tebas. Una vez Preto hubo repartido el reino de Argos entre él y los dos hijos de Amitaón, Biante y Melampo (Ver la leyenda de Preto y las Prétides, Melampo), tres familias reinaban simultáneamente en el país. Mas pronto la discordia se introdujo entre las tres casas. Durante un alboroto, Anfiarao, descendiente de Melampo, mató al padre de Adrasto, Tálao, que figuraba entre la descendencia de Biante (o bien a Prónax, uno de los hijos de Tálao). Adrasto huyó a Sición, junto a su abuelo materno el rey Pólibo, quien, al morir sin hijos varones, le legó el reino. Ya rey de Sición, Adrasto empezó por reconciliarse con Anfiarao, y volvió al trono de Argos. Sin embargo, en el fondo, Adrasto jamás había perdonado a su primo la muerte de su padre. Le otorgó la mano de su hermana Erifila, y convino con él que, caso de producirse una desavenencia posterior entre ambos, se sometería al arbitraje de la joven. De este modo pensaba tener algún día la oportunidad de llevar a cabo su venganza. Pero ocurrió que Polinices, hijo de Edipo, había sido expulsado de Tebas por su hermano Eteocles y que, al mismo tiempo, Eneo, rey de Calidón, había desterrado a su hijo Tideo a consecuencia de un homicidio (Ver, Tideo). Una noche tempestuosa, ambos héroes se presentaron juntos en demanda de asilo al palacio de Adrasto, y en el vestíbulo se suscitó entre los dos una disputa. Adrasto, despertado por el alboroto, les mandó entrar y empezó por purificar a Tideo de la mancha que pesaba sobre él. Luego, viendo que los dos héroes se habían peleado como "león y jabalí" (o viendo la figura de esos animales en sus respectivos escudos), acordóse de un viejo oráculo que le había predicho que casaría a sus hijas con un león y un jabalí. Otorgó la mayor, Argía, a Polinices, y la menor, Deípile, a Tideo, y prometió a ambos que los devolvería a sus patrias y los restablecería en sus derechos. De este modo empezó la expedición de los Siete contra Tebas. Participaron en la campaña los descendientes de Biante y de Melampo, así como los de Preto, o sea, las tres casas reinantes de Argólide. Según ciertos aditamentos a esta leyenda primitiva, hubo también aliados arcadios y mesenios, o sea, contingentes del resto del Peloponeso, con excepción de Micenas, cuyos príncipes, los Atridas Agamenón y Menelao, preveían que aquella guerra había de tener un desenlace desastroso. Los siete jefes, bajo el mando de Adrasto, eran : Anfiarao, Capaneo, Hipomedonte, el sobrino de Adrasto, Partenopeo (que algunos consideran como hermano suyo), Tideo y Polinices. En camino, los jefes se detuvieron en Nemea, donde celebraron juegos fúnebres en honor del joven Arquémoro, muerto ante sus ojos por una serpiente (Ver, Anfiarao). Tal fue el origen de los Juegos Nemeos. En el Ismeno obtuvieron una primera victoria sobre los tebanos, a los que rechazaron hasta sus muros. Pero al lanzarse al asalto, todo su ejército fue aniquilado, y sólo se salvó Adrasto con su caballo Arión (Ver este nombre), notable por su negra crin. Después, las versiones discrepan. O bien Adrasto, hábil orador, supo persuadir a los tebanos de que restituyesen los cuerpos de las víctimas o (y es ésta la versión ateniense) huyó a galope tendido hasta Atenas para ponerse bajo la protección de Teseo. Éste habría marchado entonces contra Tebas y, apoderándose por la fuerza de los cadáveres, los habría sepultado en Eleusis. Sin desanimarse por el fracaso de la primera expedición, Adrasto emprendió al parecer, diez años más tarde, una segunda campaña contra Tebas, con los hijos de los caídos. El ejército era menos numeroso, pero los presagios, favorables. Los Epígonos (nombre dado a los hijos de los primeros héroes) tomaron Tebas y establecieron en su trono a Tersandro, hijo de Polinices. Pero Adrasto perdió el suyo, Egialeo, muerto por Laodamante, hijo de Eteocles. Adrasto murió de dolor, en Mégara. También se cuenta que se arrojó al fuego, obedeciendo a un oráculo de Apolo. Adrasto, casado con Anfítea, hija de Prónax, tuvo seis hijos. Sus cuatro hijas, Argía, Hipodamía, Deípile y Egíale, casaron, respectivamente, con Polinices, Pirítoo, Tideo y Diomedes.
 
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