Agdistis

La leyenda de Agdistis es un cuento oriental, que procede de Pesinunte, el país de la Gran Madre de los Dioses (Cibeles), y que nos narra Pausanias. Empieza por un sueño que tuvo Zeus, durante el cual dejó caer a la tierra semen. Este semen engendró un ser hermafrodita, llamado Agdistis. Los demás dioses se apoderaron de él, lo castraron y, del miembro cortado, brotó un almendro. La hija del dios-río Sangario cogió una almendra del árbol y la depositó en su seno, quedando embarazada y dando a luz un hijo varón, Ates, al que abandonó. El niño fue criado y alimentado por un macho cabrío. Creció, y llegó a ser tan extraordinariamente hermoso, que Agdistis que entonces era sólo mujer se enamoró de él. Con el fin de sustraerlo a sus persecuciones, los padres de Ates lo enviaron a Pesinunte, a casarse con la hija del rey. Se había entonado ya el himno de Himeneo cuando se presentó Agdistis. Ates, al verlo, perdió la razón y se castró. El rey de Pesinunte, que le concedía su hija, hizo lo mismo. Agdistis, dolorido, obtuvo que el cuerpo de Ates (que había muerto de la herida) quedase incorruptible. Esta tradición, conservada por Pausanias, era común entre los habitantes de Pesinunte. Se conoce otra versión del mismo cuento: en la frontera de Frigia había un acantilado desierto llamado Agdo, donde se adoraba a Cibeles en forma de piedra. Zeus, enamorado de la diosa, intentó en vano unirse a ella, y, al no lograrlo, depositó su semen sobre una roca vecina. De este modo engendró a Agdistis, un ser hermafrodita que Dioniso embriagó y castró. De la sangre brotó un granado, cuyo fruto puso en su seno Nana, hija del dios Sangario, y quedó encinta. Tal fue el origen de Ates. Sangario le ordenó que abandonase al niño, el cual fue recogido por unos transeúntes y criado con miel y "leche de macho cabrío" (sic). Esto le valió el nombre de Atis, que en frigio significa macho cabrío, o, también "el bello". Como fuera que Agdistis y Cibeles se disputasen al joven, que era muy hermoso, y que el rey de Pesinunte, Midas, lo destinase a su hija, Atis y sus seguidores fueron enloquecidos por Agdistis, hasta el extremo de que Atis se castró debajo de un pino, y murió allí. Cibeles enterró sus miembros; pero de la sangre manada de la herida brotaron violetas que rodearon el pino. La hija de Midas, desesperada, se suicidó, y de su sangre nacieron también violetas. Cibeles la enterró igualmente, y sobre su tumba creció un almendro. Zeus, conmovido por los ruegos de Agdistis, le concedió que el cuerpo fuese incorruptible, el cabello siguiese creciendo, y el dedo meñique moviéndose. Entonces Agdistis condujo el cadáver a Pesinunte, donde le dio sepuItura y fundó una cofradía sacerdotal y una fiesta en su honor.
 
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