Hamadríades
o Adríades o Amadríades. Las hamadríades son una categoría de ninfas de los árboles. Nacen con el árbol que protegen, y comparten su destino, lo que las diferencia de las Dríades. Así, Calímaco, en el Himno a Delos, presenta a una ninfa de una encina, angustiada por su árbol, que acaba de ser alcanzado por un rayo. Las ninfas, dice, están contentas cuando el agua del cielo riega las encinas; están de luto cuando éstas pierden el follaje. Se pretendía incluso que morían con su árbol. Por eso eran consideradas como seres mediadores entre los mortales y los inmortales. Viven largo tiempo, diez "vidas de palmera", es decir, nueve mil setecientos veinte años. Ciertas leyendas han conservado el recuerdo de Hamadríades que rogaron a tal o cual héroe que salvase a su árbol (Ver, Reco, Crisopelia). Otras recuerdan el castigo que cayó sobre hombres que habían cortado un árbol sin atender a los ruegos de las ninfas (Ver, Erisictón). En El banquete de los eruditos, Ateneo menciona a ocho hamadríades, hijas de Óxilo y una doncella llamada Hamadría: Karya "castaño"; Balanos "encina"; Kraneia "cornejo"; Morea "morera"; Aigeiros "chopo"; Ptélea "olmo"; Ampelos "vid"; Syke "higuera". Se puede ver una leyenda tardía acerca del origen de las Hamadríades, en el registro Óxilo. Ver, Ninfas.

