Belona
o Bellona (bellum, en latín, significa "guerra"). Como diosa romana de la guerra, Belona, que fue mucho tiempo una potencia mal definida, acabó identificándose poco a poco con la divinidad griega Enio. A veces pasa por ser la esposa del dios Marte, al cual igualaba en poder. Esta diosa uncía los caballos de este dios cuando marchaba para la guerra. Tenía un templo en Roma construido en el 296 a.C. e incendiado en el 48 d.C., donde el Senado daba audiencia a los embajadores. Este templo fue erigido por Apio Claudio en reconocimiento de la victoria que le había hecho ganar sobre Pirro. Comanes en Capadocia la honraba con un culto particular. Su templo estaba ricamente adornado y sus ritos ejecutados por una multitud de sacerdotes bajo la autoridad de un pontífice que no cedía la precedencia al rey. Este pontífice era escogido de entre la familia real y conservaba su dignidad durante su vida. Estrabón cuenta más de seil mil personas de ambos sexos empleadas en el servicio de su templo. Tenía otro en la ciudad de York. Se dice que Orestes y su hermana lfigenia transportaron de la Scicia Táurica a Grecia este culto que consistía en los mismos ritos que el de Diana de Táuride. Es representada conduciendo su carro, con rasgos horripilantes, en medio de los combates corriendo de una parte a otra, los cabellos esparcidos, brotando fuego de sus ojos y haciendo resonar por los aires su látigo ensangrentado. Empuña una antorcha, o bien una espada o una lanza. Le dan también por arma un trillo o una vara teñida de sangre. Se parece mucho a la representación tradicional de las Furias. Ver, Duellona.

