Mitología asturiana
La mitología asturiana se formó en el trascurrir de los tiempos, entroncada con otras mitologías de la cornisa cantábrica, si bien diferenciada y sumamente marcada por el devenir de la cultura rural y las gentes que habitaron esta tierra. Posiblemente la mitología asturiana nació en un principio de las religiones de los primeros pueblos que habitaron en Asturias, que adoraban al sol y a la naturaleza. Luego, la celtificación de los pueblos astures transformaría estos mitos para amoldarlos a su forma de entender la vida, lo mismo ocurriría más tarde con la romanización de Asturias que los retocarían para ajustarlos a esta nueva cultura. También los visigodos, aunque ya romanizados cuando llegaron a Asturias, trajeron sus mitos germánicos y nórdicos sin lugar a dudas. Los últimos retoques se darían poco a poco a medida que la iglesia católica se introducía en la sociedad. Como personajes mitológicos hay que citar les Xanes, les Ayalgues, el Cuélebre, el Nuberu, los Mouros, el Trasgu, el Sumiciu, el Musgosu, el Biañu burllón, el Pesadiellu, los Ventolinos, los Espumeros, les Serenes, les Llavanderes, la Guaxa, el Papón, el Pataricu, la Güestia, el carru de la muerte, el Güercu, la Coruxa, les Bruxes o el Lloberu, entre los más conocidos.

