Bruto
Marco Junio (Marcus Junius Brutus) (ca.85-42 a.C.). "El más noble de los romanos", ayudó a asesinar a su amigo y defensor César. Bruto había sido adoptado por su tío materno Q. Servilio Cepión. Estuvo muy influido por otro de sus tíos, Catón de Utica, con cuya hija, Porcia, se casó en el 45 a.C. Sirvió en Chipre bajo el mando de Catón en el 58 y fue cuestor en Cilicia en el 53 bajo Claudio, Apio. Bruto se casó con la hija de este ca. 51, para divorciarse más tarde. Aunque su madre, Servilia, era amante de César, se enfrentó a este en la guerra civil y fue perdonado por César tras la batalla de Farsalia. Bruto fue desde entonces favorecido por el dictador, que le nombró gobernador de la Galia Cisalpina en el 46 a.C. y pretor en el 44. A pesar de ello, Bruto fue uno de los cabecillas de la conspiración para asesinar a César, y las últimas palabras del moribundo estuvieron dirigidas a él (en griego): "Tú también, hijo", demostrando para algunos que César era su padre natural. Bruto insistió en que no se asesinara a nadie más que a César, salvando la vida así a Antonio. Muy pronto, Roma se volvió demasiado peligrosa para él y Bruto aceptó una comisión para importar grano de Asia, y después el gobierno de Creta. Bruto se peleó con Antonio en agosto del 44 y marchó a Grecia. Allí reclutó un ejército con el dinero aportado por los cuestores de las provincias limítrofes y con el apoyo del gobernador de Macedonia, Q. Hortensio. En febrero del 43, el Senado lo nombró general (por votación) de todos los ejércitos en Macedonia, Grecia e Iliria, y luchó en pequeñas guerras en Tracia y Licia para recaudar fondos. Casio, el gobernador de Siria, y Bruto, tras saquear Asia Menor para obtener dinero, llevaron sus ejércitos en otoño del 42 a Filipos, en Macedonia, para enfrentarse a los ejércitos de Antonio y Octavio. Se produjeron dos batallas separadas por tres semanas. En la primera, Bruto venció a Octavio, pero Casio perdió ante Antonio y se suicidó. En la segunda, Bruto fue vencido e hizo también lo mismo. Su amistad con Cicerón generó una correspondencia de la que ha sobrevivido una parte. Cicerón le dedicó varias obras y tituló un tratado de oratoria en su honor. Bruto escribió muchas obras, incluyendo material filosófico e histórico, que no han sobrevivido. Algunas cartas en griego escritas bajo su nombre son espurias.

