Edad de Oro

La expresión edad de oro tiene, en español, como primer significado: "Entre los poetas, tiempo en que vivió el dios Saturno, y los hombres gozaron de vida justa y feliz".' La expresión edad de oro es traducción literal de la expresión latina aurea aetas. El mito de las edades se encuentra en diferentes pueblos antiguos del área cultural indo-mesopotámica. En Grecia, la formulación más antigua de este mito es la de Hesíodo, que distingue cinco edades (oro, plata, bronce, héroes y hombres). Las ideas de Hesíodo fueron recogidas por Platón y por el poeta latino Ovidio, que habla de las diferentes edades en Las metamorfosis. Se encuentra igualmente en las evocaciones de la edad de oro en otros autores y poetas latinos como Tíbulo, en una de sus elegías, y Virgilio, en las Geórgicas. Existen muchas variantes, pero el rasgo común es la concepción de un estadio de felicidad originaria que se va degradando hasta llegar a la infelicidad de nuestros días. En "Los trabajos y los días", Hesíodo cuenta el mito relativo a las diferentes razas que se han sucedido desde el comienzo de la Humanidad. Al principio, dice, hubo una "raza de oro". Era cuando Crono reinaba en el Cielo. Los hombres vivían entonces como dioses, libres de cuidado, al abrigo de las penalidades y de la miseria. No conocían la vejez, y pasaban su tiempo, siempre jóvenes, en medio de festines y banquetes. Cuando llegaba la hora de morir, se sumían en un dulce sueño. Además, no estaban sujetos a la ley del trabajo; todos los bienes les pertenecían espontáneamente. El suelo producía de por sí una abundante cosecha, y ellos vivían en paz en los campos. Desde que, con el reinado de Zeus, esta raza ha desaparecido de la tierra, han quedado como genios benéficos, guardianes de los mortales y dispensadores de riquezas. Tal es, en su forma más antigua, la leyenda de la Edad de Oro. Muy pronto este mito se convirtió en un tópico de la moral, que se complacía en pintar los principios del género humano como el reino de la Justicia y la Buena Fe. En Roma, donde Crono se identificaba con Saturno, se situaba la Edad de Oro en el tiempo en que este dios reinaba en Italia, llamada aún Ausonia. Los dioses vivían en intimidad con los mortales. No se habían inventado aún las puertas, ya que el robo no existía y los hombres nada tenían que ocultar. Alimentábanse exclusivamente de legumbres y fruta, porque nadie pensaba en matar. Entonces la civilización dio sus primeros pasos: Saturno. introdujo el uso de la hoz, la hoz figuraba como atributo en las representaciones de este dios; enseñó a los hombres a servirse mejor de la fertilidad espontánea del suelo. Contábase en Roma que reinaba en el Capitolio, en el lugar en que más tarde se alzó el templo a Júpiter Óptimo y Máximo. Había sido acogido en el país por el dios Jano, que reinaba junto con él y accedió a compartir el reino con el recién llegado. Los poetas han bordado a cual más este tema. Hablaron de la lana que tomaba por sí misma vivos colores en el lomo de los carneros, de las zarzas que daban frutos deliciosos, de la tierra que gozaba de una eterna primavera. El mito de la Edad de Oro figura también en la mística neopitagórica. Ver, Edades del hombre.
 
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