Eolo

Eolo, hijo de Posidón, es identificado con frecuencia con el Señor de los Vientos al que se refiere la Odisea, aunque a veces se distingue de él. Reinaba en las islas Vulcanias, llamadas después Eólidas. Sin embargo su residencia ordinaria era en Lípari, una de estas islas. Su palacio resonaba todo el día con gritos de alegría, y se oía continuamente en él un ruido armonioso. Virgilio, en La Eneida, le pinta teniendo encadenados los vientos en una profunda caverna, para evitar semejantes estragos a los que hicieron cuando separaron Sicilia de tierra firme, y abrieron el estrecho de Gibraltar, etc.. Cuando Ulises, en el curso de sus viajes, abordó en la isla de Eolia, este Eolo lo recibió cordialmente y lo retuvo un mes a su lado. Al partir, le entregó un odre en el cual estaban encerrados todos los vientos excepto uno, el que debía llevarlo directamente a Ítaca. Pero mientras Ulises dormía, sus compañeros abrieron el odre creyendo que estaba lleno de vino, y los vientos se escaparon, desencadenando una tempestad que arrojó la nave a la costa de Eolia. Eolo, adivinando que el héroe era víctima de la cólera divina, se desentendió de él y lo despidió. Ver, Ulises.
 
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