Eos

Eos es la personificación de la Aurora. Pertenece a la primera generación divina, la de los Titanes. En efecto, es hija de Hiperión y Tía y hermana de Helio y Selene. Según otras tradiciones, sería hija de Palante (Ver). Con Astreo, un dios de la misma raza (era hijo de Crío y Euribia y hermano del gigante Palante), engendró los Vientos: Céfiro, Bóreas y Noto, así como la Estrella de la Mañana (Eósforo) y los Astros. Es representada como una diosa cuyos dedos "color de rosa" abren las puertas del cielo al carro del Sol. Su leyenda esta repleta totalmente de sus amores. Cuéntase que en otro tiempo se había unido a Ares, atrayéndose de este modo la cólera de Afrodita, que la castigó condenándola a estar eternamente enamorada. Sus diversos amantes fueron: Orión, el gigante, hijo de Posidón, que ella raptó y llevó a Delos; luego Céfalo, hijo de Deyón y Diomede (hija de Juto) o, según otros, hijo de Herse y Hermes. Lo raptó y lo trasladó a Siria, donde le dio un hijo, Faetonte, que, más generalmente, pasa por ser hijo del Sol (Ver, Faetonte). Finalmente, raptó a Titono, uno de los hijos de Laomedonte. Su madre era Estrimo, hija del dios-río Escamandro por lo que era el hermano mayor de Príamo. Lo condujo a Etiopía, que en las leyendas antiguas es el país del Sol. Allí le dio dos hijos: Ematión y Memnón. Éste, que parece haber sido su hijo predilecto, reinó sobre los etíopes y murió ante Troya combatiendo contra Aquiles (Ver, Memnón). Eos había obtenido de Zeus que Titono fuese inmortal, pero se había olvidado de pedirle para él la juventud eterna. Por eso, al envejecer se vio abrumado por las enfermedades. A la larga, Eos lo encerró en su palacio, donde llevaba una vida miserable. O tal vez a fuerza de años llegó a perder el aspecto humano y se transformó en una cigarra seca.
 
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