Ania Faustina

(siglo II). Hija de Ania Faustina y Antonino Pío. Esposa del emperador Marco Aurelio. Compañera desde la adolescencia y madre de sus trece hijos (de los que sólo Cómodo y cuatro hijas les sobrevivían). En sus Meditaciones, Marco Aurelio da gracias a los dioses por haberle dado "una esposa tan obediente, tan amorosa, tan sencilla". Sin embargo, Faustina ha dejado fama, a través de cronistas chismosos como Casio y Capitolino, de emperatriz intrigante y casquivana, que había engañado a su esposo con la compañía de algunos apuestos soldados o gladiadores. Es difícil saber el fundamento de estos rumores cortesanos. Los biógrafos modernos tienden a rechazarlos como meras calumnias de un ambiente propenso a la murmuración. El papel de mujer de un filósofo es ingrato. Le debió de ser difícil a la joven Faustina, desposada cuando era una muchacha de famosa belleza, compartir las preocupaciones de su austero esposo, comprender sus inquietudes filosóficas y convivir con él en el marco cortesano tan corrompido de la Roma del siglo II. Murió en Halala, luego Faustinópolis, en el 176. La muerte de Faustina causó a su esposo una pena difícil de medir. Marco Aurelio le dedicó un templo, celebró su funeral solemne concediéndole los títulos de Diva y Pía, y fundó un colegio de huérfanas, las Puellae Faustinianae, dedicado a su memoria.
 
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