Erecteo

Héroe ateniense cuyo mito está ligado a los orígenes de la ciudad. Primitivamente no parece haber sido distinto de Erictonio (Ver), hijo de Hefesto y de la Tierra. Todavía en Eurípides figura como hijo suyo. Luego, a medida que las leyendas se fueron precisando, entró en la cronología de los primeros reyes de Atenas. Es hijo de Pandión I y de Zeuxipe (tía materna de Pandión). Tenía un hermano, Butes (Ver) y dos hermanas, Filomela y Procne, que más tarde fueron transformadas en pájaros (Ver, Tereo). A la muerte de Pandión, Erecteo y Butes se repartieron la herencia; al primero le correspondió la realeza, y al segundo, el sacerdocio de las dos divinidades protectoras de la ciudad: Atenea y Posidón. Una leyenda aberrante hace proceder a Erecteo de Egipto, en el curso de un período de hambre que asoló el Ática. Según ella, habría importado trigo e introducido su cultivo en el país, haciéndose así acreedor a la gratitud de los habitantes, los cuales lo habrían elevado al trono. Erecteo casó con Praxítea, hija de Frásimo y Diogenia, hija ésta del Cefiso (Ver, Praxítea). Tuvo de ella numerosos hijos; los varones son: Cécrope II, Pandoro, Metión, a los cuales se añaden, según otros, Alcón, Orneo, Tespio, Eupálamo; y las hijas: Protogenia, Pandora, Procris, Creúsa, Ctonia y Oritía, así como Mérope. Durante una guerra entre los atenienses y los habitantes de Eleusis, éstos tenían por aliado al tracio Eumolpo, hijo de Posidón y Quíone, la cual lo era a su vez de Bóreas y Orítía, y, por tanto, biznieto de Erecteo. Erecteo preguntó al oráculo de Delfos por qué medio podría lograr la victoria, y el oráculo le respondió que para ello había de sacrificar a una de sus hijas. De regreso a Atenas, sacrificó, según unos, a Ctonia, y según Otros, a Protogenia, pero las hermanas de la víctima, que habían jurado no sobrevivirla, se suicidaron todas. Cuéntase también a veces que se dieron la muerte sacrificándose por el interés de su patria. Erecteo y los atenienses salieron vencedores, y Eumolpo cayó en la batalla; pero Posidón, irritado por la muerte de su hijo, obtuvo de Zeus que fulminase a Erecteo. A veces se atribuye a Erecteo la institución de la fiesta de las Panateneas, así como la invención del carro de guerra, a inspiración de Atenea.
 
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