Etemea
Había en Cos un rey llamado Mérope. Su esposa, que pertenecía a la raza de las ninfas, tenía por nombre Etemea. Como quiera que esta ninfa, debido a su matrimonio, dejó de formar parte del séquito de la diosa virgen Ártemis, ésta, para castigarla, la atravesó con sus flechas, y la habría matado si Perséfone, no se la hubiese llevado en vida a los Infiernos. Mérope, privado de este modo de su mujer y sumido en la desesperación, intentó suicidarse, pero Hera se apiadó de él y lo transformó en águila, y después lo colocó entre los astros, para que, al cambiar de forma, olvidase las penas humanas.

