Etila
Hija de Laomedonte, es una de las cautivas troyanas que, después del saqueo de la ciudad, cayeron en manos de los griegos. Fue atribuida a los compañeros de Protesilao. Pero cuando las naves de éste, tras una tempestad, hubieron de abordar en Tracia, en Palene, para surtirse de agua, Etila incitó a sus compañeras de cautiverio a rebelarse, exponiéndoles los males que habían sufrido y los que les aguardaban, mucho peores aún, si llegaban a Grecia. Aconsejóles que incendiasen los barcos, y así lo hicieron ellas. Los griegos, forzados a quedarse en el país, fundaron allí la ciudad de Escione.

