Dríope
Hija única del rey Dríope, guardaba, cerca del Eta, los rebaños de su padre. Las Hamadríades la tomaron por compañera de juego y le enseñaron los himnos y danzas preferidos de los dioses. Apolo, al verla en medio de sus coros, se enamoró de ella y, para acercársele, se transformó en tortuga. Las jóvenes se pusieron a jugar con ella como con una pelota, y al fin, Dríope recibió sobre las rodillas al dios metamorfoseado. En seguida adoptó la figura de serpiente y unióse a ella. Espantada, Dríope regresó a su casa y no dijo nada a sus padres Pero no tardó en casarse con Andremón, hijo de Óxilo, y al cabo de poco dio a luz a un hijo, Anfiso, que, cuando hombre, fundó una ciudad al pie del Eta, a la que dio el nombre de la montaña. Un día en que Dríope había ido a ofrecer un sacrificio a las Hamadríades, sus antiguas compañeras, cerca de un templo a Apolo que había erigido su hijo, ellas, por simpatía, la raptaron y la convirtieron en una de su grupo. En el lugar del rapto alzóse un gran álamo, y una fuente brotó del suelo. Ovidio da una versión algo distinta. Cuando Anfiso era todavía niño, Dríope se marchó al monte, cerca de un lago de agua límpida. Su intención era sacrificar a las ninfas; pero vio un árbol de brillantes flores, de las que cogió algunas para divertir a su hijo. Ignoraba que este árbol era el cuerpo metamorfoseado de la ninfa Lotis. Brotó sangre de las ramillas, y la ninfa, irritada, transformó a Dríope en otro árbol semejante. Unas doncellas que, imprudentemente, habían contado la escena de la metamorfosis de Dríope, quedaron a su vez convertidas en pinos, que son árboles tristes y negros.

