Carila

Carila era una huerfanita que en otro tiempo vivía en Delfos. Durante una carestía debida a la falta de lluvias, Carila se presentó a la puerta de la morada del rey a pedir la limosna de un poco de trigo; pero el rey, en vez de darle lo que pedía, la rechazó brutalmente, de un puntapié en el rostro. Carila, desesperada, se ahorcó, y entonces la sequía se intensificó. El oráculo, consultado, respondió que para que cesara había que expiar la muerte de Carila, por lo cual cada nueve años se celebraba en Delfos una fiesta expiatoria, en el curso de la cual se procedía a distribuir trigo; y una muñeca a la que se había dado el nombre de Carila, y cuyo cuello se había rodeado con un lazo de junco, era enterrada procesionalmente en una tumba excavada en la montaña.
 
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