Carna
o Cardinea o Cardea. Carna era una ninfa que vivía en la campiña, en el lugar en que más tarde se alzaría Roma. Su mansión era un bosque sagrado de las márgenes del Tíber, el Lucus Helerni, donde los pontífices ofrecían aún sacrificios en tiempo de Augusto. Ovidio cuenta que se llamó primero Crane y que había hecho voto de virginidad. Cazaba en la selva y en las colinas, y cuando un enamorado la invitaba a irse con él, ella hacía que la siguiese al bosque. Una vez allí desaparecía en un instante, sin que fuese posible encontrarla. Pero un día Jano, el dios de las dos caras, la vio y se enamoró de ella. Al acercarse a ella, Crane quiso engañarle como hacía con los demás, pero Jano la descubrió en el momento en que trataba de ocultarse detrás de una roca, se apoderó de ella y la violó. En compensación le dio el máximo poder sobre los goznes de las puertas, entregándole como símbolo de sus funciones una rama de oxiacanta florida, rama mágica destinada a eliminar todo maleficio de las aberturas de las casas. Tiene por misión principal ahuyentar a los vampiros, esas aves semihumanas que acuden a chupar la sangre de los recién nacidos cuando la nodriza los deja solos en la cuna. Ovidio cuenta que salvó así de la muerte a un hijo del rey Procas, pronunciando los exorcismos y entregándose a prácticas mágicas cuando ya los vampiros habían dejado sus señales en el cuerpo del niño. Uno de los dioses indigetes. Ver, Indigetes, Éstriges.

