Cateto
La leyenda de Cateto se introdujo en el ciclo latino para explicar ciertos nombres. Cateto estaba enamorado de la hija del rey etrusco Anio, llamada Salia. La raptó y la llevó a Roma. Anio trató inútilmente de alcanzar a los fugitivos, y, desesperado, se arrojó al río más próximo, que desde entonces llevó el nombre de Anio (hoy, el Aniano, que vierte sus aguas al Tíber, al norte de Roma). Cateto casó con Salia y tuvo de ella hijos: Latino y Salio, epónimos, respectivamente, de los Latinos y del colegio de los Salios, sacerdotes de Marte que todos los años se entregaban en Roma a manifestaciones de danzas sagradas en el curso de una procesión ritual.

