Escila

Monstruo marino, emboscado en el estrecho italiano de Mesina, una mujer cuyo cuerpo, en su parte inferior, está rodeado de perros, seis animales feroces que devoran cuanto pasa a su alcance. Personificaba un escollo en el golfo de Mesina, situado frente al torbellino de Caribdis. Cuando la nave de Ulises llegó, costeando, a la gruta que servía de guarida al monstruo, los perros salieron y devoraron a seis de los compañeros del héroe: Estesio, Ormenio, Ánquimo, Órnito, Sinopo y Anfínomo. En la Odisea, Escila es presentada como hija de una diosa llamada Crateis. En otras partes, su padre se llama Trieno o bien Forcis, el dios marino. Otras genealogías la presentan como la hija de Forbante y Hécate, o bien de ésta y de Forcis. Como la mayoría de estos monstruos mitológicos, ha sido considerado también hija de Tifón y de Equidna, o bien de Lamia. Sobre las circunstancias en las cuales Escila se había convertido en el horrible monstruo descrito en la Odisea, las tradiciones eran igualmente discrepantes Ovidio ha contado cómo Glauco amaba a Escila y por ella rehusó el amor de Circe. La maga, irritada, quiso vengarse de su rival y mezcló hierbas mágicas en el agua de la fuente donde ésta se bañaba. Inmediatamente Escila quedó transformada; la parte superior de su cuerpo no cambió, pero de la ingle le nacieron seis espantosos perros. Se decía también que Posidón estaba enamorado de la joven, y que Anfitrite, celosa, había pedido a Circe que metamorfosease a la desgraciada. O bien que Escila, enamorada de Glauco, se había negado a las solicitudes de Posidón, el cual la había castigado de este modo. La muerte de Escila era atribuida a veces a Heracles. Cuando el héroe atravesó la Italia meridional de regreso del país de Geriones, Escila devoró cierto número de bueyes del rebaño que aquél conducía. Entonces Heracles entabló combate con ella y la mató. Sin embargo, Forcis, después, sirviéndose de antorchas encendidas, habría devuelto la vida a su hija por arte mágica. Ver, Caribdis, Ketos.
 
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