Centauros

Los centauros son seres monstruosos, mitad hombre y mitad caballo. Tienen el busto, y a veces incluso las piernas, de hombre, pero la parte posterior del cuerpo, desde el torso, es la de un caballo, y, por lo menos en la época clásica, tienen cuatro patas de caballo y dos brazos humanos. Viven en el monte y en el bosque, se nutren de carne cruda y tienen costumbres muy brutales. Generalmente se admitía que los centauros habían nacido de los amores de Ixión y de una nube a la que Zeus había dado la forma de Hera, enviándola a Ixión para ver si éste se atrevía a consumar su pasión sacrílega (Ver, Ixión). Sin embargo, dos centauros, Quirón y Folo, de carácter distinto de los restantes, tenían un origen diferente. Quirón había nacido de la unión de Filira y Crono (Ver, Quirón). Folo es hijo de Sileno y de una ninfa de los fresnos (una melíade). Quirón y Folo no tienen el temperamento salvaje de sus congéneres; son hospitalarios, benévolos, quieren a los humanos y no recurren a la violencia. Los centauros intervienen en varios mitos. Repetidas veces luchan contra Heracles. Cuando iba a cazar el jabalí de Erimanto, el héroe llegó a la casa de Folo, el cual lo acogió afablemente, le sirvió viandas cocidas mientras se reservaba para sí las crudas, y, al pedirle Heracles vino, respondióle que, si bien tenía una jarra, no se atrevía a abrirla, puesto que pertenecía en común a todos los centauros. Era un regalo de Dioniso, quien se la había confiado recomendándoles que no la empezaran hasta que tuviesen a Heracles por huésped. Éste dijo a Folo que abriese la jarra sin temor alguno. Pronto el olor del vino atrae a los demás centauros, que vienen del monte armados con rocas y abetos, dispuestos a asaltar la gruta. Los dos primeros que se atreven a entrar, Anquio y Agrio, son abatidos por Heracles a golpes de antorcha, y a los restantes los persigue a flechazos hasta el cabo Maleo, donde se refugian junto a Quirón, el cual, expulsado de Tesalia por los Lapitas, residía allí. Los centauros se agruparon en torno a Quirón, y Heracles disparó una flecha que atravesó el brazo de uno de ellos, llamado Élato, e hirió a Quirón en la rodilla. Heracles intentó curar la herida que involuntariamente había causado al buen centauro, pero no lo consiguió, y Quirón siguió sufriendo hasta el punto de sentir el deseo de ser mortal (pues había nacido inmortal). Prometeo se avino a cargar con el peso de su inmortalidad y Quirón murió. Los centauros lucharon también contra los lapitas, pueblo de Tesalia acaudillado por Pirítoo y su amigo Teseo. Pirítoo había invitado a los centauros, que resultaban ser parientes suyos (Ver su leyenda), a una boda. Pero éstos no estaban acostumbrados a beber vino, y pronto se embriagaron. Uno de ellos, Éurito (o Euritión), trató de violentar a Hipodamía, prometida de Pirítoo, y ello dio origen a una riña general, con gran matanza por ambas partes. Finalmente, los lapitas quedaron victoriosos y obligaron a los centauros a abandonar Tesalia. Uno o varios centauros aparecen también en escenas de rapto: Euritión trata de robar Mnesímaca a Heracles, su prometido (Ver, Dexámeno); luego Neso, al pasar el río, intenta violar a Deyanira (Ver, Neso). Véase también la leyenda de los centauros Hileo y Reco, que trataron de violar a la virgen Atalanta (Ver). La leyenda conoce "centauresas o centáurides", las hembras de los centauros, que viven con ellos en los montes. Sobre el patrón de los centauros existen representaciones de otros seres de naturaleza mixta, como, por ejemplo, los ictiocentauros, mitad hombre y mitad pez. Ver, Ictiocentauros.
 
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