Cerbero

o Cancerbero. Cerbero pasa por ser hijo de Equidna y de Tifón. Es hermano de Ortro, el can monstruoso de Geriones, de la hidra de Lerna y del león de Nemea. Cerbero es el "perro del Hades", uno de los monstruos que guardaban el imperio de los muertos, vedaban la entrada en él a los vivos y, sobre todo, impedían la salida. La imagen que de este monstruo se daba con más frecuencia era la siguiente: tres cabezas de perro, una cola formada por una serpiente y, en el dorso, erguidas sobre el espinazo, multitud de cabezas de serpiente. Se dice también que tenía cincuenta cabezas, o incluso ciento. Los ladridos del cancerbero eran terroríficos. Estaba encadenado ante la puerta del Infierno y aterrorizaba a las almas cuando entraban. Sus dientes negros y cortantes penetraban hasta el tuétano de los huesos, causando un dolor tan vivo que ocasionaba una muerte repentina. Uno de los trabajos que Euristeo impuso a Heracles fue enviarlo a los infiernos en busca de Cerbero, para devolverlo a la Tierra. Heracles partió, no sin antes haberse iniciado en los misterios de Eleusis. Hades le permitió llevarse a Cerbero a la Tierra con la condición de que lograse dominarlo sin servirse de armas. Heracles luchó contra él a brazo partido y, casi ahogándolo, consiguió someterlo, razón por la que lleva su nombre una agrupación de estrellas que forma parte de la constelación de Hércules. Luego lo condujo a Euristeo, quien se asustó mucho y le ordenó devolverlo a su procedencia. Más tarde, Orfeo adormeció a Cerbero al son de su lira, cuando fue buscar a Eurídice. La sibila que condujo a Eneas a los infiernos también hizo otro tanto, dándole una torta sazonada con miel y adormidera.
 
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