Asustadores
Muchos de los seres empleados para asustar a los niños en Extremadura tienen paralelismos en el resto de la península desde la cornisa Cantábrica a Andalucía. Algunos de los seres que se usan como asustadores, son: jáncanas, chancalaera, el coco, el Bu (conocido en Castilla y Asturias), la marimanta (conocida en Castilla y Andalucía), la mano negra (mano viviente terrorífica conocida en casi toda la península) y el demonuelo pardillín, además de la Caragontía, sobre la que añade una copla en la que es mencionada similar a una existente en Andalucía sobre otro personaje denominado "Tragantía". Tampoco son desconocidos igualmente el tío del sebo, el tío Camuñas, el sacasangres, el lobo y el hombre del saco en sus diversas variantes. Igualmente los duendes eran empleados para asustar a los niños. En Azuaga se emplea a Juan Colorín, de la porra y el candil, y en las Vegas Bajas del Guadiana al pituso. La criatura utilizada para evitar que los niños se acerquen a los pozos y que supuestamente vive en ellos, recibe, entre otros, los nombres de maruña y moracantana. Entre estas criaturas habría que mencionar al monstruo mitológico hallado entre otros sitios en el Valle del Jerte, con equivalentes castellanos y asturianos (Tragaldabas o Zamparrampa), llamado zamparrón, un ser de aspecto desagradable, cuerpo deforme de forma indefinida acomodada a las circunstancias, de tamaño mediano, cara repulsiva y voz gutural, especialmente caracterizado por su gran voracidad. Su cuerpo posee el don de la elasticidad, con capacidad de estirarse o encogerse para colarse por cualquier rendija pudiendo de esta forma penetrar en un hogar y devorar todo lo que encuentre en él. Como carece de dientes, succiona y traga todo lo que engulle sin masticarlo, incluyendo seres humanos. Su estómago no se llena nunca, ya que también es elástico y se estiraza a medida que entra en él todo lo que el Zamparrón devora. Ver, Infancia.

