Lavandeira
Meiga que sorprende al caminante por la noche mientras lava la ropa, invitando a este a que colabore. Esta persona ha de hacerlo pues de lo contrario estará expuesta a serias desgracias. Su aspecto es totalmente común, es como cualquier otra anciana diferenciándose porque las prendas que lavan están manchadas de sangre, a consecuencia, según se dice, de un mal parto. Se dice que la lavandera no pertenece al reino de los vivos y el modo de liberarse de ella es pasar de largo sin dirigirle palabra alguna. Ver, Meigas.

