Duende Martinico
En la mitología castellana, es el duende por excelencia. Ácrata, agitador profesional, que lleva el desorden y la subversión en las viviendas donde desarrolla sus actividades caseras, El más popular y extendido es este "Martinico", "Martinillo" o "Martín" al que se le ha descrito generalmente como rechoncho, rabón, algo diablejo, de estatura tirando a chaparro, casi aspecto simiesco. Bastante inestable emocionalmente, pues son legendarios sus cabreos cuando es importunado. Generoso, solidario con los hombres y mujeres, a los que no duda en dar mano en caso de necesidad, como de gastarle las peores jugarretas. Tiene peligrosos y secretos poderes que utiliza para transmutarse en animal, motivo por el cual algunos autores los emparentan, en forma lejana, con las hadas. Su color preferido es el rojo. Posee extrema debilidad por aparecer con hábitos de fraile. En un relato donde se presenta una familia de hidalgos preparándose para mudarse a Valladolid, debido a las "bromas" del Martinico descubren como éste, descrito como "frailecillo pequeño", se les aparece con el "equipaje" al hombro, uniéndose así a la comitiva, por lo que se le puede relacionar con el duende "Motilón" o "Mochilón".

