Cianipo
Tesalio, hijo de Fárax, que había casado por amor con la hija de un noble de Tesalia llamada Leucone, doncella de gran belleza. Cianipo era un gran cazador, y no renunció a esta pasión después del matrimonio. Partía de madrugada y regresaba al atardecer, tan fatigado, que casi siempre se dormía en cuanto su cabeza tocaba la almohada, por lo cual la pobre Leucone, abandonada, se aburría en extremo. Un día resolvió seguir en secreto a su marido a la caza para saber qué encontraba él allí tan atractivo. Salió de su casa a escondidas de los criados, y en un momento determinado se encontró en una espesura del bosque donde los perros de su marido la descubrieron. La salvaje jauría se arrojó sobre ella y la desgarró. Al descubrir su cadáver, Cianipo fue presa de desesperación; levantó una pira, depositó sobre ella a su mujer, mató luego a los perros, los echó también en la pira, y, finalmente, se suicidó.

