Cicreo
Hijo de Posidón y de la hija de Asopo, Salamina. Cicreo dio muerte a una serpiente que asolaba la isla de Salamina, y los habitantes, agradecidos, le proclamaron rey. Contábase también (es la versión seguida por Hesíodo en un fragmento que nos ha conservado Estrabón) que esta serpiente fabulosa había sido criada por el propio Cicreo, pero había sido arrojada de la isla por Euríloco. El animal se refugió entonces en Eleusis, junto a Deméter, que lo había convertido en uno de sus servidores. En Salamina se tributaba culto a Cicreo, que era uno de los héroes protectores del país. Cuando la famosa batalla naval, una serpiente se presentó entre las naves, y el oráculo de Delfos reveló que era la encarnación de Cicreo, que había llegado para ayudar a los griegos y vaticinarles la victoria. Cicreo tenía una hija, Cariclo, que es la madre de Endeis y la esposa de Éaco. Murió sin descendencia masculina y legó el reino a su biznieto Telamón, hijo de Éaco. Según otra tradición, la hija de Cicreo se llamaba Glauce. Había casado con Acteo y le dio un hijo, Telamón, por lo cual éste no fue sólo biznieto, sino también nieto de Cicreo.

