Cipariso

Hijo de Télefo. Vivía en Ceos y era amado por Apolo (según ciertas tradiciones, por el dios Céfiro, o, también, por Silvano, el dios romano) a causa de su extremada belleza. Era su compañero favorito un ciervo sagrado, domesticado. Pero un día de verano, mientras el animal dormía tendido a la sombra, Cipariso lo mató por equivocación, disparándole una jabalina. Desesperado, el joven quiso morir y pidió al cielo la gracia de que dejase que sus lágrimas fluyesen eternamente. Los dioses lo transformaron en ciprés, el árbol de la tristeza.
 
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