Cirene
Cirene es una ninfa tesalia. Era hija del rey de los lapitas, Hipseo, que la náyade Creúsa, hija, a su vez, de Océano y de Gea, había tenido con el dios-río Peneo, según Píndaro. Su madre era la ninfa Clidánope. Cirene llevaba una vida salvaje en los bosques del Pindo, protegiendo los rebaños paternos contra las acometidas de las fieras. Un día atacó sin armas a un león, y, después de luchar con él, consiguió dominarlo. Apolo, que vio cómo llevaba a cabo esta hazaña, enamoróse de ella, y fue en seguida a la caverna del centauro Quirón para mostrarle a la doncella e informarse de su identidad. Después la raptó en su carro de oro y la condujo, allende los mares, hasta tierras de Libia, donde se unió con ella en un áureo palacio y le asignó como dominio una parte del territorio, el país de Cirene. Tuvo de Apolo un hijo, Aristeo, que fue educado por las Horas y la Tierra (Ver, Aristeo). En esta forma, que nos ha transmitido Píndaro, la leyenda se remonta a un poema perdido de Hesíodo. En la época helenística se contaba que Cirene, después de su llegada a Libia, adonde había sido conducida por Apolo, recibió el reino "de Cirene" del rey de Libia Eurípilo, hijo de Posidón. Como un león asolaba el país, Eurípilo había prometido una parte de su reino a quien lo exterminara y he aquí que Cirene llevó a cabo la hazaña, fundando de este modo su ciudad. En esta versión de la leyenda, Cirene tuvo dos hijos: Aristeo y Antuco. Hay que tener en cuenta diversas variantes en la leyenda de Cirene. A veces, en lugar de hacerla llegar directamente de Tesalia, se le atribuye un período de permanencia en Creta. Otras tradiciones cuentan que Apolo se había unido a ella en figura de lobo (existía en Cirene un culto a Apolo Licio). Virgilio, al narrar en sus Geórgicas el episodio de Aristeo, presenta a Cirene como una ninfa de las aguas, que reside en el río Peneo, en la gruta subterránea donde están reunidos los ríos antes de iniciar su curso por la superficie. Virgilio atenúa de este modo el carácter de cazadora que se atribuye a Cirene e insiste en su descendencia, ya que es nieta de un dios-río. No alude para nada a su estancia en Libia.

