Eumolpo

Eumolpo es, por lo menos según la tradición más difundida, hijo de Posidón y de Quíone, hija ésta de Bóreas y Oritía, y, por tanto, biznieto de Erecteo. Quíone, por miedo a su padre, arrojó el recién nacido al mar. Posidón lo recogió y se lo llevó a Etiopía, confiándolo a una hija que había tenido de Anfitrite: Bentesicime, la cual lo crió. Cuando fue mayor, el esposo de su madre adoptiva le dio en matrimonio una de sus hijas, pero Eumolpo intentó violar a una de sus cuñadas y fue desterrado. Con su hijo Ismaro se dirigió a la corte del rey de Tracia, Tegirio, quien otorgó a Ismaro una de sus hijas. Pero Eumolpo tomó parte en una conjura contra el rey, y, habiendo sido descubierto, tuvo que huir. Entonces se refugió en Eleusis y se granjeó las simpatías de los habitantes de esta ciudad. Posteriormente, ya muerto Ismaro, Eumolpo se reconcilió con Tegirio, quien lo llamó a su lado y le legó su reino. En este momento, siendo Eumolpo rey de Tracia, estalló la guerra entre los habitantes de Eleusis y los atenienses acaudillados por Erecteo (Ver). Solicitado por sus amigos, Eumolpo acudió en su socorro a la cabeza de un ejército tracio, pero fue vencido y muerto por los atenienses. Su padre, Posidón, lo vengó obteniendo de Zeus que fulminase al vencedor, Erecteo. Varias tradiciones atribuyen al tracio Eumolpo la institución de los misterios de Eleusis. Él fue quien purificó a Heracles de la matanza de los centauros. La familia sacerdotal de los Eumólpidas se consideraba descendiente de él. A su hijo Cérix (el Heraldo) se le asignó, después de muerto, un papel en los Misterios. Es el antecesor de los Cérices, los Heraldos, que presidían las iniciaciones eleusinas. Ciertas tradiciónes vinculan a Eumolpo con Museo, a quien tan pronto consideran padre como hijo suyo. Pero los autores distan mucho de ponerse de acuerdo sobre la personalidad del Eumolpo fundador de los misterios. Algunos llegan incluso a considerarlo un personaje totalmente distinto del hijo de Quíone, y afirman que es hijo de Deyope y nieto de Triptólemo. Su sepulcro se veía en Atenas y en Eleusis.
 
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