Eurímaco

Eurímaco es de los que más destacan entre los pretendientes de Penélope, en la Odisea. Insulta a Ulises cuando este se presenta en palacio disfrazado de mendigo y le arroja un taburete. Cuando el adivino Teoclímeno predice a los pretendientes el fin que les aguarda, Eurímaco se burla de él y le acusa de haber perdido el sentido común. Cuando la prueba del arco, Eurímaco no logra tensarlo, con gran vergüenza por su parte. En la escena final, muerto ya Antínoo, trata en vano de reconciliarse con Ulises, pide perdón y ofrece, para rescatar su vida, rebaños, oro y cobre. Ulises sólo responde con clamores de venganza y le atraviesa el corazón con una flecha, en el momento en que Eurímaco, desesperado, caía sobre él espada en mano.
 
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