Eurínomo

Pausanias es el único que nos ha conservado el recuerdo del genio llamado Eurínomo, que devoraba la carne de los cadáveres enterrados y sólo dejaba los huesos. Tenía una estatua en el templo de Delfos, donde estaba representado de un color negruzco, sentado sobre una piel de buitre y enseñando los dientes como un hambriento.
 
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