Filotis

Después de que los galos hubieron tomado Roma, la ciudad quedó débil, y los latinos se aprovecharon de ello para atacarla, al mando de Livio Postumio. El ejército latino acampó en las cercanías de Roma y envió embajadores a pedir a los romanos que les entregasen sus hijas y sus viudas con objeto de cimentar, decían, los lazos ancestrales que unían sus razas. Los romanos vacilaron ante esta condición, y, no sabiendo qué hacer, una esclava llamada Filotis, o Tutola, les propuso la estratagema de enviar a los latinos a la propia Filotis, junto con algunas otras esclavas, disfrazadas de mujeres libres. Durante la noche, ella proyectaría una señal luminosa, y entonces los romanos acudirían armados y aniquilarían al enemigo dormido. Así se hizo. Filotis puso una lámpara en una determinada higuera, y cubrió la luz con telas, de modo que fuese invisible para los latinos. Con gran prisa, los romanos salieron de la ciudad e hicieron una gran matanza de latinos. En memoria de este episodio se celebraban las Nonas Caprotinas, o Nonas de la Higuera. En este día se sale de la ciudad desordenadamente, y la gente se interpela con toda clase de epítetos. Se ofrecen banquetes a las mujeres en cabañas construidas con hojas de higuera. Las siervas se pasean en libertad y se arrojan piedras, como recuerdo de su participación en la lucha contra los latinos. Otros anticuarios romanos explicaban el rito por el recuerdo de los acontecimientos que acompañaron la muerte de Rómulo: el desorden del pueblo, en el Campo de Marte, en el lugar llamado "El pantano de la cabra", palus Caprae, de donde proviene el nombre de Nonas Caprotinas, ya que el hecho se desarrolló en las Nonas de julio. Ver, Rómulo.
 
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