Nonas Caprotinas

o Nonas de la Higuera (Nonae Caprotinae). La expresión significa "nonas de las higueras salvajes", y se explica quizá por su asociación con un festival agrario destinado a promover la fertilidad de este árbol. Estas fiestas, de origen oscuro, estaban consagradas a Juno Caprotina y tenían lugar el día 7 de julio. Cuentan Macrobio y Plutarco, tal vez a partir de una praetexta de que habla Varrón, que durante el asedio de los galos, en el 390 a.C., los latinos, aprovechando la delicada situación de la ciudad, se sublevaron y exigieron de Roma se les concediera el ius connubii, y que dejaran como rehenes sus hijos y viudas. Pero una esclava llamada Tutela (o Filotide) hizo vestirse a las demás como madres de familia libres y se dirigió al campamento enemigo; por la noche, aprovechando el sueño de los ebrios latinos, Tutela se subió a un cabrahigo (de ahí el nombre de la fiesta) y desde allí hizo señas a los romanos, que atacaron y sometieron a los sublevados. El Senado concedió la libertad a todas las esclavas, les dio una dote y les permitió mantener los vestidos que habían usado aquel día. Durante estas fiestas, la gente salía de la ciudad en tropel, se daban banquetes a las mujeres en cabañas hechas con ramas de higuera, y los esclavos vestidos como sus dueños se paseaban libres, utilizando toda suerte de nombres. Hay otras versiones sobre el origen de esta fiesta, referidas a la muerte o desaparición de Rómulo. Ver, Filotis.
 
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