Bronce
Recibe este nombre toda aleación metálica de cobre y estaño, en la que el primero constituye su base y el segundo aparece en una proporción del 3 al 20 por ciento. Empleado en el mundo egeo desde la segunda mitad del tercer milenio, el bronce jugó un papel esencial en la civilización cretense, y después en la civilización micénica hasta el siglo XII a.C., época en la que el empleo del hierro comenzó a extenderse. Incluso en tiempos posteriores el bronce guardó su prestigio de metal noble, empleado con preferencia a cualquier otro, para las armas defensivas (cascos, escudos, grebas), los vasos y utensilios de lujo (donde sustituye frecuentemente a la plata), la estatuaria y las decoraciones de aplique. No se conocen sino muy imperfectamente las diversas aleaciones de las que se habla en los textos (en particular en Plinio el Viejo, Historia Natural, libro XXXIV), pero el estudio de las escasas estatuas de gran tamaño, de los muy numerosos bronces pequeños, vasos y objetos diversos y de las innumerables monedas de bronce (éstas destinadas, a diferencia de las monedas de plata, a una circulación exclusivamente local a causa de su escaso valor), dan una idea de la variedad de aleaciones y de técnicas empleadas para su trabajo. Los antiguos han conocido el trabajo a martillo, sea para fabricar el cuerpo de grandes vasos (como la crátera de Vix) con placas de metal, sea para recubrir de bronce un alma de madera totalmente esculpida previamente (procedimiento llamado del sfirelaton, es decir, del trabajo al martillo empleado para las estatuas arcaicas de Dreros, por ejemplo). Pero también, y sobre todo, han practicado la fundición directa según los procedimientos, todavía en uso en nuestros días, de la fundición a la arena y a la cera perdida. Este último procedimiento ha sido el más empleado: fundición plena desde la época micénica (Apolo Alasiotas de Encomi, en Chipre); fundición al vaciado a partir de la época arcaica (procedimiento probablemente ideado y perfeccionado por los escultores samios Roicos y Teodoros a mediados del siglo VI). Se ha encontrado en el Ágora de Atenas un fragmento de molde para un "kuros" de bronce de finales del siglo VI, época a la cual pertenece también el gran kuros del Pireo. Para la escultura monumental la fundición por medio de la técnica de la "cera perdida" era el método más comúnmente empleado. Las cabezas y piernas se fundían por separado y se ajustaban para encajar con el cuerpo. Los adornos se cincelaban en repujado y las láminas se mantenían juntas con ribetes. Los ejemplos más antiguos estaban cincelados, forjados y soldados. Los bronces se bruñían o plateaban con frecuencia para hacerlos brillar y se les lacaba para protegerlos. El metal mantenía su valor y se fundía con facilidad, por esta razón han sobrevivido tan pocas estatuas intactas. Han sido excavadas instalaciones de fundidores en Atenas, al lado del Hefasteión (el seudo Teseión) en la Kolonos Agoraios, así como en Olimpia. Después de la fundición, las estatuas y estatuitas eran sometidas a un cuidadoso trabajo de refacción en frío con el empleo de cincel y de buril. Se dejaba ordinariamente al bronce en su color cobrizo natural. No parece que los griegos hayan ensayado patinarlo artificialmente. El cobre se encontraba no sólo en Chipre, sino también en la isla de Eubea en Grecia, en Bruttium, Elba y Etruria en Italia y en Hispania. El estaño se importaba desde mucho más lejos: Hispania, Britannia y Cornualles. No parece que Egipto poseyera estaño, por consiguiente el bronce tuvo que ser inventado en otra parte, seguramente en el Asia occidental. Antes del Imperio Medio, pocos son los objetos de bronce que se conocen. Y aun esa época, que puede considerarse como la edad del bronce en Egipto, se empleó el bronce propiamente dicho con parsimonia. En el ajuar de Tutankhamon hay todavía mucho más cobre que bronce. En la época tardía se fue difundiendo cada vez más el uso de estatuillas divinas de bronce. Ver, Estaño, Annakum, Edad del Bronce, Edad de los Metales, Toréutica.

