Copreo

Copreo era hijo de Pélope, de Élide. Posidón le dió el caballo Arión. Tuvo que abandonar su patria después de haber matado a Ífito, y se refugió en Micenas, en la corte de Euristeo, a quien sirvió como heraldo. Fue él principalmente el encargado de transmitir a Heracles las órdenes de Euristeo, ya que éste tenía demasiado miedo a su víctima para atreverse a sostener con él entrevistas directas (Ver, Euristeo). La leyenda presenta a Copreo con rasgos desagradables, como un hombre vil, servidor de un cobarde, insolente. Su hijo Perifetes, que acompañó a Agamenón a Troya, donde murió a manos de Héctor, era, según Homero, muy superior a su padre tanto en valor como en fuerza. Euristeo envió a Copreo como heraldo a los atenienses cuando les reclamó la expulsión de los Heraclidas. Según parece, en el desempeño de esta embajada se mostró tan insolente, que los atenienses le dieron muerte, faltando al derecho de gentes. Pero, en recuerdo y expiación de este crimen, los efebos de Atenas llevaban, en determinadas festividades, una túnica de color oscuro.
 
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