Ificlo
El mismo nombre aparece también en una leyenda rodia. Lo lleva un jefe de los invasores dorios que terminó con la dominación fenicia del modo siguiente: los fenicios habían perdido casi toda la isla; sólo quedaba una guarnición en la ciudadela de Yáliso, a las órdenes del príncipe fenicio Falanto. Un oráculo había asegurado a éste que no sería expulsado de su posición mientras los cuervos fuesen negros y mientras no hubiera peces en el agua de la cisterna de que se servían los sitiados. Ificlo se enteró del oráculo y resolvió desanimar al enemigo. Sobornó a un criado de Falanto, otros dicen que la hija de éste, Dorcia, enamorada de Ificlo, se prestó a la maniobra, mandó soltar sobre la fortaleza algunos cuervos después de haberles blanqueado las alas con yeso, y luego ordenó introducir en secreto peces en la cisterna. Al verlo, Falanto perdió el ánimo y capituló. Así terminó la dominación fenicia en la isla de Rodas.

