Pélope
Pélope es hijo de Tántalo y hermano de Níobe. El nombre de su madre es tan pronto Clitia como Eurianasa, Euristanasa, Euritemiste, etc. A veces se la considera hija de un dios-río asiático, el Pactolo o el Janto (el río de Tróade). Es oriundo de Asia Menor, y emigró a Europa a consecuencia de la guerra desencadenada por Ilo contra Tántalo. Llevó a Grecia tesoros, con lo cual introdujo en el país, pobre hasta entonces, algo del lujo oriental. Dícese que lo acompañaban emigrantes frigios, cuyas tumbas se enseñaban en Laconia todavía en época histórica. Se contaba que, en su juventud, Pélope había sido víctima de un crimen, obra de su padre Tántalo, el cual le había dado muerte, cortado a trozos y condimentado; luego había servido el plato a los dioses. Ciertos mitógrafos pretendían que Tántalo, al proceder así, lo había hecho por piedad, ya que el país era asolado entonces por el hambre, y aquél no tenía otra víctima que ofrecer a los dioses. Pero generalmente se afirma que Tántalo había pretendido poner a prueba la clarividencia divina. Todos los dioses reconocieron la carne que se les servía, y ninguno comió de ella, excepto Deméter que, hambrienta, devoró un hombro antes de darse cuenta de lo que ocurría. (Según otras tradiciones, Ares, o Tetis, se hicieron culpables de este acto.) Pero los dioses reconstituyeron el cuerpo de Pélope y le devolvieron la vida. Para suplir el hombro que había sido consumido, le hicieron uno de marfil (reliquia que, posteriormente, se enseñaba en Élide). Después de su resurrección, Pélope fue amado por Posidón, que se lo llevó al cielo y lo constituyó en su copero. Mas pronto fue enviado de nuevo a la Tierra porque su padre se servía de él para robar néctar y ambrosía a los dioses y darlos a los mortales. Con todo, Posidón siguió protegiéndolo y le envió, como regalo, unos caballos alados. Lo ayudó en su lucha contra Enómao por la posesión de Hipodamía. Sobre esta parte de la leyenda, véase Enómao, Hipodamía, Mirtilo. De su matrimonio con Hipodamía, Pélope tuvo numerosos hijos, sobre cuyos nombres no están de acuerdo los autores. Atreo, Tiestes y Plístenes son mencionados por todos. A veces añaden a Crisipo (Ver), que pasa también por ser hijo de Pélope y de una ninfa llamada Axíoque, y Piteo. Entre sus hijas figuran Astidamía, considerada a veces como madre de Anfitrión, e Hipótoe, madre de Tafio, héroe epónimo de la isla de Tafos, hijo que tuvo del dios Posidón. El nombre de Pélope está ligado a la institución de los juegos olímpicos, que habrían sido fundados por él. Después habrían caído en desuso y los habría renovado Heracles, en recuerdo y honor de Pélope. A veces, estos juegos se consideraban también como juegos fúnebres dedicados a la memoria de Enómao. Cuando la guerra de Troya, el divino Héleno reveló, entre otras condiciones, que la ciudad no podría ser tomada a menos que los huesos de Pélope (o uno de sus hombros) fuesen llevados a Troya. Por eso, la osamenta fue transportada de Pisa a Tróade. En el viaje de regreso desapareció en un naufragio, pero un pescador volvió a encontrarla.

