Tiermes

Este lugar se enclava en el suroeste de la provincia de Soria, dentro del término municipal de Montejo de Tiermes, al norte de la Sierra de Pela, que hace de divisoria de aguas de las cuencas hidrográficas del Duero y Tajo. Se inscribe en el borde meridional de la submeseta septentrional, en un emplazamiento geográfico, estratégico y defensivo que aprovecha la topografía escarpada que ofrecen los materiales mesozoicos del secundario. Tiermes ocupa una plataforma rocosa, con disposición elipsoide, en una altura que escila entre los 1.165 y 1.233 metros, en la margen izquierda del río Manzanares. El nombre originario de la ciudad fue el de Termes o Tarmes o Tielmes y así aparece reflejado en las fuentes clásicas y medievales; del mismo modo, se registra en los testimonios epigráficos conocidos. Tan sólo dos autores, Apiano y Diodoro de Sicilia, utilizan otros nombres, caso de Termeso, Termesios, Termantia o Termancia, quizá por homofonía con Numancia, la ciudad celtíbera más importante de la época. El nombre de Termes se mantuvo hasta comienzos del siglo XIII. A partir de ese momento, se aprecia una transformación lingüística, dando como resultado la denominación que hoy conocemos, Tiermes, produciéndose la diptongación de la primera vocal e en ie, aspecto común en la evolución del castellano, por lo que se modifica el vocablo Termes en Tiermes, que se manteniene hasta nuestros días. Así pues, Termes y Tiermes son vocablos que distinguen dos fases culturales del lugar (celtibero-romana y medieval en adelante). Sin embargo, a pesar de la evolución fonética del nombre originario de la ciudad, se puede emplear el término de Tiermes indistintamente para una u otra etapa cultural. Los más antiguos testimonios arqueológicos de Tiermes corresponden a la Edad del Bronce, a la que se puede adjudicar los restos de un poblado, debajo del área de la necrópolis celtibérica de Carratiermes. Los hallazgos encontrados permiten estimar el período total de hábitat a algo más de 30 siglos. Existen algunos testimonios de autores clásicos que ofrecen parcas referencias sobre Tiermes como ciudad arévaca, dentro del contexto de la Celtiberia. A ello hay que sumar los datos que se recuperan en los últimos años en la excavación de la citada necrópolis de incineración celtibérica de Carratiermes, que indican la presencia de una importante población prerromana, en estrecha relación con tribus vecinas (pelendones, bellos, lusones y titos) y que, al parecer, existía una dependencia de las mismas hacia los arévacos, lo que manifiesta la primacía de éstos en el territorio. El período más brillante de la larga vida en este lugar es, sin duda, la época romana, a la que corresponde la mayoría de los vestigios existentes. Las investigaciones arqueológicas de la actual fase de trabajos en el yacimiento se han centrado en diversos puntos de la ciudad, recuperando estructuras de edificios, públicos y privados, en donde esta forma de construcción queda patente. Las intervenciones efectuadas en espacios arquitectónicos hispanorromanos son los siguientes: Construcciones públicas: Acueducto, Castellum Aquae, Foro Imperial, Muralla bajo imperial, Conjunto Rupestre del Sur, Área del Canal Norte y Graderío Rupestre; Construcciones privadas: sólo un edificio se ha excavado, la denominada Casa del Acueducto, que es la primera mansión termestina conocida en todas sus proporciones con una superficie de 1.800 metros cuadrados. Además de las excavaciones practicadas, existen en Tiermes, en un estado de mayor o menor visibilidad, toda una serie de edificios o conjuntos que utilizan la roca arenisca; es el caso de las viviendas de dos pisos, en el lado meridional del yacimiento, o de varias alturas, en la zona suroccidental. También, se realizaron en la arenisca edificios de carácter público, caso de las puertas de acceso a la ciudad: la Puerta del Sol, la Puerta del Oeste y la Puerta del Norte. La existencia de Tiermes se difumina durante el Bajo lmperio, y muy poco se conoce de lo acontecido en la ciudad durante los períodos visigodo e islámico, siendo total el silencio de las fuentes al respecto. En este momento, y aun cuando la ciudad perdió su vitalidad de la etapa romana, se dispone de datos sobre el lugar, que se han incrementado con los hallazgos de los últimos trabajos, habiéndose descubierto un sector de la necrópolis visigoda, ubicada en el área del Foro. Los materiales, aunque no muy numerosos, son significativos y refuerzan la presencia visigoda en Tiermes. Pero será con la Reconquista cristiana cuando vuelve a tenerse alguna noticia de Tiermes, en donde se construye una iglesia y dos monasterios, de vida aparentemente breve, quedando en el siglo XVI la iglesia como ermita, bajo la advocación de santa María de Tiermes, sin que las ruinas de la antigua ciudad cobijen población estable alguna. Las referencias de que se dispone para el conocimiento de esta etapa son, por un lado, las escritas y las arquitectónicas (la ermita de Nuestra Señora de Tiermes), y, por otro, las arqueológicas, que se refieren a las intervenciones realizadas en la etapa actual, centradas en la Necrópolis Rupestre que está situada junto al río Manzanares y, próxima, a la celtibérica de Carratiermes, en donde se han inventariado más de 40 enterramientos excavados en la roca (la cronología se establece entre los ss. IX a mediados del Xl) y la Necrópolis Medieval, que se halla en torno a la ermita de Nuestra Señora de Tiermes, en la que se han exhumado más de 200 tumbas, con una variada tipología de estructuras funerarias, lajas, sarcófagos, deposiciones sobre una calzada romana, etc. La datación del cementerio abarca desde fines del siglo Xl, principios del XII, hasta el XV, correspondiendo, como excepción, a la VI-VII centuria las dos deposiciones halladas sobre la calzada romana. Las fuentes clásicas que recogen información sobra Tiermes son escasas y poco explícitas. Algunas otras noticias respecto a la existencia del lugar, a hechos de armas y acciones o particularidades de los celtíberos completan un panorama que no deja entrever la importancia real de Tiermes en el mundo prerromano, ni conocer los usos y formas de vida de la zona donde se enclava. Tan sólo la excavación de la necrópolis celtibérica de Carratiermes aporta noticias importantes, aunque referidas en exclusiva a su ritual funerario, a los diterentes tipos de enterramientos y a los diversos ajuares registrados, correspondientes a las etapas que se reconocen en el mundo celtibérico. Refiriéndonos a los textos clásicos, Ptolomeo determinaba su localización, e incluía a Tiermes entre las ciudades de los arévacos. Pero la primera vez que el nombre de la ciudad figura en la documentación histórica es en la obra de Apiano, quien indica que era una de las poblaciones importantes en las guerras celtibéricas (143-141 a.C.). También el mismo autor vuelve a mencionar Tiermes cuando refiere los hechos entre los años 98-94 a.C., indicándonos que en el 98 Tito Didio somete a la ciudad y le obliga a trasladarse al llano, prohibiéndole amurallar el lugar. Otras informaciones se las debemos a autores como Diodoro de Sicilia, Posidonio, Tito Livio, Salustio, Floro, Tácito, PIinio, etc. Pero, a pesar de lo dicho, son escasos los datos específicos que existen sobre Tiermes, por lo que debe examinarse el contexto general en el que la ciudad quedó inmersa en su última fase, antes de la conquista por los romanos. En el año 143 a.C., en el período de las Guerras Celtibéricas, llegó a la Citerior Q. Cecilio Metelo con un importante ejército, debido a la grave situación existente; en este momento es cuando los arévacos gozaban de gran potencia con respecto a las tribus próximas: pelendones, lusones, titos y bellos. Apiano nos narra que Metelo atacó, venció y sometió a los vacceos, pero dos ciudades aliadas, Numancia y Tiermes, se habían hecho fuertes y resistían al poder de Roma. Algunos consideran dicha actitud como el motivo por el que ambas poblaciones no acuñaran jamás moneda con leyenda en celtibérico; aunque, en cambio, mantuvieron una importante e intensa relación comercial con lugares próximos, en los que sí acuñaron moneda, y de las que se han hallado en las excavaciones ejemplares de las mismas. La situación descrita provocó la llegada de Quinto Pompeyo, quien fue derrotado primero en Numancia y, posteriormente, en Tiermes. A partir de este momento, no vuelve a ser citada la ciudad hasta el año 98 a.C., fecha en la que, como dice Apiano, Tito Didio era cónsul, y fue quien venció a los arévacos, les mató 20.000 hombres y "Termessos, gran ciudad que había sido siempre hostil a los romanos, se vió obligada a bajar de la altura al llano, siéndole prohibido cercarse de muralla". El que Tiermes no fuese destruida a la vez que Numancia y se mantuviera fortificada hasta comienzos del siglo I a.C. provocó su resistencia. A partir del 93 a.C., Roma ya dominaría sin apenas problemas en la zona, si se exceptuan las guerras de Sertorio, 80-72 a.C.. Tras la sumisión de la Meseta, la romanización comenzó lenta pero eficazmente, y Tiermes quedó adscrita al Convento Jurídico de Clunia, según señala Plinio. La caída del Imperio Romano provocó que Tiermes perdiese la importancia que había desempeñado. Hoy, Montejo de Tiermes, provincia de Soria, comunidad autónoma de Castilla y León, en el límite con las provincias de Segovia y Guadalajara, España. Ver, Tarmeskom.
 
Volver