Calímaco

(ca.305-ca.240 a.C.). Poeta y erudito griego del período helenístico. Natural de Cirene. Hijo de Bato y Mesatma, discípulo del gramático Hermócrates de Yasos, ciudad de Caria, y gramático él mismo. Su esposa era hija de Éufrates el siracosio y tenía un sobrino también escritor y llamado igualmente Calímaco, hijo de una hermana suya. Se trasladó a Egipto y durante algún tiempo enseñó primeras letras en Eleusis, suburbio de Alejandría. Más adelante, Calímaco estableció contacto con Ptolomeo II Filadelfo, que le colocó, sin duda en edad relativamente joven, como paje de su corte de Alejandría y luego, dadas su cultura y vocación filológica, como empleado y catalogador de la gran biblioteca, de la que no llegó a ser director, pero en torno a la cual publicó más de 800 libros eruditos, una pequeñísima parte de los cuales se conserva en fragmentos transmitidos directa o indirectamente. Floreció en tiempos del citado rey. Es seguro es que a partir del 270, se dedicó casi por entero a la actividad erudita, en perjuicio de su labor literaria ya que su última obra conocida, el Plókamos, data del 244. De los poetas alejandrinos es, junto a Teócrito y Apolonio de Rodas, quien más ha influido en la literatura posterior. Vivió hasta después de la accesión al trono de Ptolomeo Evérgetes. Su poema La cabellera de Berenice se relaciona con acontecimientos del 246-245. El titulado Las nupcias de Arsínoe debe de haber sido escrito poco después de la boda de ésta con su hermano Filadelfo, en 276-275. Todo esto nos lleva a suponer que su vida se extendió entre el 305 y el 240 aproximadamente. Parece que Calímaco no estuvo nunca en Europa y, si bien hay étnicos no africanos en muchos de sus epitafios, esto se deberá indudablemente al carácter cosmopolita de la población de Alejandría. Fue muy popular durante y después de su vida, como se ve por el gran número de papiros con sus obras que han sido descubiertos en Egipto. Sus obras, que debieron ser muchas se han perdido; aunque en el siglo XX ha aumentado considerablemente el número de ellas conservadas debido a los papiros que se han encontrado. Su obra principal es Las Causas o Los Orígenes (Aitía), una serie de poemas en cuatro libros que contienen leyendas que explican las causas y orígenes de diversos rituales. Esta colección terminaba con un poema, La cabellera de Berenice (Plókamos), que trata de la cabellera perdida de la reina Berenice II, esposa del rey Ptolomeo III Evergetes, que hizo ofrenda de su cabellera por el feliz regreso de su esposo de la campaña de Siria. Este poema, traducido por Catulo al latín, estaba colocado antes del epílogo, que es un tributo a Hesíodo como antecesor de la escuela calimaquea. Calímaco también escribió un volumen de poesía yámbica, que parece haber tenido carácter satírico y que, al igual que los Aitía, debió de influir en los poetas satíricos romanos. Otro tipo de poema que desarrolló es el epilio, o episodio tomado de la épica y transformado en una miniatura narrativa, a menudo con un tema central y una descripción rica; tal es el caso de la Hekalé, tomado del mito de Teseo. También escribió Himnos, y sesenta y tres Epigramas, que sobreviven en antologías y que ya en la antigüedad gozaron de gran predicamento, pues un tal Mariano los parafraseó y Arquibio y Hédilo, distinto éste del epigramatista, los comentaron. Nada nos ha llegado de su obra dramática, que se menciona en la Suda. Su prosa era también abundante e incluía enciclopedias sobre diversos temas, como los vientos, las ninfas, los juegos, los pájaros; también comentarios y un estudio de las obras del filósofo Demócrito. La última parte de su vida la pasó ocupado en redactar un Catálogo de todos cuantos fueron ilustres en cada rama del saber y sus escritos. Con esta labor de erudito, abrió el camino a la filología posterior. Sus discípulos fueron, Hermipo de Esmirna, erudito y doxógrafo griego, Eratóstenes, poeta, matemático y filólogo, Aristófanes de Bizancio, Istro y Filostéfano de Cirene, además de Apolonio de Rodas. Con este tuvo una violenta disputa acerca de estilística poética. El lema de Calímaco era: "gran libro, gran mal". En respuesta al poema épico de Apolonio Las argonáuticas, Calímaco y sus seguidores defendían los poemas más cortos y trabajados, un saber atesorado y referencias alusivas en la composición. Fue un escritor prolífico en una gran variedad de temas y era muy erudito, aunque no permitió que esta cualidad destruyera la vida de sus poemas. Fue muy admirado e influyó grandemente en poetas posteriores, como Meleagro, y sobre todo en los latinos Catulo y los neotéricos, Propercio y los elegíacos.
 
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