Vía Augusta
Rebautizada con el nombre del primer emperador, a raíz de las reparaciones que se llevaron a cabo bajo su mandato, sobre los años 8 y 2 a.C., cuando se convirtió en una importante vía de comunicaciones y comercio entre las ciudades y provincias y los puertos del Mediterráneo. Esta vía no es sino la versión romana de la antiquísima vía Heraclea, fundada, como su nombre indica, por el mítico Heracles. Ésta denominación hace referencia al trazado hispánico de la comunicación entre Roma y Gades. Con un recorrido de 1.500 km, era la calzada romana más larga de la península Ibérica y una extensión de la Vía Domitia en Hispania. Partiendo de Cádiz, pasaba por las ciudades andaluzas de Sevilla, Écija y Córdoba, continuando por Valencia, Tarragona, Barcelona y Gerona, hasta La Junquera. Además del itinerario principal, la vía disponía de ramificaciones alternativas. A mediados del siglo II a.C., dada su importancia estratégica y militar, Publio Cornelio Escipión, ordenó medir y marcar la vía cada ocho estadios, es decir, cada 1479 m (1 milla). Fue un intento por señalizar el antiguo camino ibero, aunque por el momento sólo afectó al tramo que iba desde Ampurias hasta la Galia. A lo largo de las épocas ha ido recibiendo diferentes nombres como Vía Hercúlea o Vía Heraclea, Camino de Aníbal, Vía Exterior, Camino de san Vicente mártir y Ruta del Esparto. Es una de las vías más estudiadas, más transitadas y mejor conocidas desde la Antigüedad, en parte gracias a que aparece muy habitualmente en testimonios antiguos como los Vasos Apolinares y el Itinerario de Antonino. Reúne uno de los conjuntos de miliarios más importantes de toda la Hispania, con al menos 96 monumentos. Además pueden observarse aún hoy algunos restos de la propia calzada y vestigios de mansiones, puentes, centuriaciones, villas, arcos monumentales y toponimia. El tramo mejor conservado, perfectamente enlosado, se encuentra en Castellón, entre Cabanes y la Pobla Tornesa. Comprende unos 8 km, todos ellos con 6 m de anchura, la distancia justa para que 2 carruajes pudiesen cruzarse en direcciones contrarias, sin tener que aminorar la velocidad. Ver, Epora, Vía romana, Calzadas romanas, Caminos.

