Osiréion
Al oeste del templo de Sethy I, en Abydos, y encerrado en su témenos, hay una construcción subterránea muy singular: el Osiréion. Es un monumento único de la arquitectura egipcia y, probablemente, fue en su día la construcción más importante del recinto, la que daba sentido al conjunto monumental. El misterio aún rodea a esta original construcción. ¿Cuál era su función?. En primer lugar parece tratarse de un cenotafio. El rey Sethy tenía su propia tumba en Tebas Oeste (la KV 17), donde fue enterrado. Ahora bien, dado que el rey muerto también era Osiris, y Osiris estaba enterrado en Abydos, el rey tenía también su tumba en Abydos. La estructura del Osiréion parece estar diseñada para celebrar los rituales mistéricos del dios Osiris. Es decir, para servir de cenotafio y de Osiréion, si es que los antiguos egipcios llegaron a realizar esta distinción. También su datación está envuelta en el misterio y la polémica. Un ostracón encontrado en el largo corredor de acceso nos ha permitido conocer el nombre del lugar: "Menmaatra agrada a Osiris". Ello ha ayudado a datar el monumento a aquellos que lo consideran obra de Sethy I. No obstante, el diseño del monumento y la edificación mediante grandes bloques rectangulares con pilares y arquitrabes de granito rojo, evoca inmediatamente el Templo del Valle del faraón Jafra (Khefrén). Por otra parte, las referencias que hace Sethy I a las edificaciones previas existentes en el mismo lugar, y la forzada forma en L del templo, son argumentos para pensar en una datación anterior, por lo que algunos estudiosos consideran que el Osiréion es una construcción del Imperio Antiguo, que Sethy I adaptó y dejó incorporada en su conjunto monumental. Ouienes defienden la autoría de la construcción por Sethy I, argumentan que el estilo constructivo del Osiréion se debe al carácter necesariamente arcaizante de la edificación, como correspondería a la tumba del mítico primer rey de los egipcios: Osiris. El acceso al Osiréion no se realizaba a través del templo de Sethy I, sino por un largo corredor subterráneo que tenía su entrada fuera del recinto cercado por el témenos, lo cual no tiene una explicación fácil. Las paredes de este corredor están decoradas con escenas del Libro de las Puertas en el lado oeste y escenas del Libro del Amduat (el Más Allá) en el lado este. Entre las pinturas pueden apreciarse graffitis pertenecientes tanto al Imperio Nuevo como a las épocas saíta, persa, ptolemaica y romana. El techo tenía forma de V invertida y estaba decorado con estrellas y los nombres del faraón. Este pasillo de entrada forma un ángulo de noventa grados a la altura de la edificación principal, resolviéndose el brusco giro mediante una antecámara profusamente decorada con textos de Merenptah pertenecientes al Libro de los Muertos, los cuales también ilustran la pequeña habitación lateral que parece prolongar el pasillo en dirección sur. El corredor, después de girar noventa grados recorre un pasillo de catorce metros y desemboca en la "Tumba de Osiris". Este edificio tiene la forma de un gran rectángulo que abarca una primera Sala Transversal, una Gran Sala Central y, por último, la Sala del Sarcófago, en el lado más próximo al templo. La Sala Transversal es un rectángulo cuyo techo tiene también la forma de V invertida. El corredor atraviesa esta sala y desciende por un corto pasillo a la Gran Sala Central. Esta última es un prodigio arquitectónico al servicio de las ideas religiosas que conformaban el complejo mundo del Más Allá en la civilización egipcia. El Más Allá y el tiempo de vida de los mortales se fundía en las ceremonias y rituales iniciáticos de los Misterios de Osiris. La Gran Sala Central es rectangular y mide 30,5 x 20 m. Impresionan tanto la robustez de la construcción como la sencillez de la decoración. Las líneas rectas y los ángulos rectos son los protagonistas absolutos de las formas. Sus cuatro paredes albergan 17 habitaciones laterales, cuyos espacios interiores tienen forma de cubo de dos metros de lado aproximadamente. Los lados largos de la Gran Sala Central tienen seis habitaciones cada uno, situadas a distancias desiguales en su pared, pero perfectamente alineadas con las de la pared de enfrente. En el lado oeste, además del corredor de acceso abierto en su centro, hay dos habitaciones, una a cada lado. En el lado este hay tres habitaciones; la del centro sirve de acceso a la Sala del Sarcófago. Esta distribución guarda un estrecho paralelismo con la estructura de la tumba del rey Dyer (tercer rey de la Dinastía I), considerada como la tumba original del dios y lugar de culto durante toda la historia de la civilización faraónica. A ella se accede por el lado este, y tiene en los restantes lados seis habitaciones al norte, seis al sur y tres al oeste. Un canal rectilíneo, como si de un foso se tratara, recorre los cuatro lados de la Gran Sala Central, dejando el suelo de la sala conformado como una isla central. El acceso a esta isla habría de hacerse necesariamente desde el interior del canal (es decir, desde el agua cuando el canal estaba inundado) a través de dos escaleras que ascendían desde el suelo del canal hasta la superficie de la isla. Estas dos escaleras, situadas una en mitad del lado este y otra en mitad del lado oeste, tienen once y doce escalones respectivamente. No es difícil imaginar que para alcanzar la isla central habría que, previamente, sumergirse y fundirse con el agua del Nilo que fluía por el canal y representa a Osiris según las creencias egipcias. Si, como se supone, esta isla era el símbolo de la colina primordial origen del mundo, el agua del canal permitiría también recrear el Nun, el océano primigenio del que emergió la colina primordial. En la mitad de esta isla de piedra hay dos nichos construidos en el suelo: uno cuadrado y otro rectangular, que servían, en opinión de algún especialista, para alojar un cofre de canopos y un sarcófago, respectivamente. Cinco grandes pilares de granito en cada uno de los lados más largos de la isla de piedra sirven de apoyo a los arquitrabes, igualmente de granito, que junto con los muros laterales soportaban el techo de esta Gran Sala Central subterránea. Por último, hay que reseñar en esta extraordinaria y misteriosa construcción subterránea, la denominada "Sala del Sarcófago". Es una gran sala ciega de planta rectangular, de 27,15x4,75 m, cuyo acceso hoy sólo es posible a través de la puerta practicada en una de las 17 habitaciones cúbicas laterales. El techo, también en forma de V invertida, alcanza los 4,45 m en su punto más alto. Este espacio es paralelo a la Sala Transversal que se encuentra a la entrada del Osiréion, en el lado oeste. Tiene la apariencia de un inmenso sarcófago que, cada año, con la crecida del Nilo, se inundaba parcialmente. El agua ha deteriorado mucho los relieves de las paredes, no así los de los techos, siendo posible admirar, en la vertiente este, escenas astronómicas y, en la oeste, escenas con el dios Shu (el aire) soportando y elevando a la diosa Nut (el cielo), así como las tablas de los decanos y textos cosmológicos. Tanto el templo de Sethy I como el Osiréion están alineados con Umm el-Qa'ab y el desfiladero de Pega. Umm el-Oa'ab ("la madre de los cacharros" en árabe) configura un paisaje de colinas formadas por muchos miles de trozos de cerámicas rotas, dejadas por los peregrinos en los lugares donde estaban las tumbas de los reyes tinitas, a lo largo de más de 3.000 años de historia. Pega es la denominación de la hendidura que hay entre los escarpes rocosos del occidente líbico, que conforman el grandioso fondo de escena donde se representaba el drama divino osiriano. Según las creencias del lugar, el desfiladero de Pega era la puerta de entrada al Más Allá. La alineación del templo y del Osiréion con Umm el-Qa'ab y con el desfiladero no parece una coincidencia, sino la plasmación simbólica de la fusión mística de Sethy I con Osiris.

