Glauco
También se llama Glauco el bisabuelo de Glauco, hijo de Hipóloco. Era hijo de Sísifo y Mérope, y sucedió a su padre en el trono de la ciudad por él fundada, Éfira, la futura Corinto. Este Glauco es célebre sobre todo por su muerte. Tomó parte en los juegos fúnebres celebrados en honor de Pelias, en las carreras de cuadrigas, y fue vencido por Yolao, hijo de Ificles (Ver, Yolao). Después sus yeguas lo devoraron, tras de haberse enfurecido, sea por el agua de una fuente mágica donde su amo las habría abrevado inadvertidamente, sea a causa de la irritación de Afrodita, pues Glauco, para hacerlas más veloces, impedía que se acoplasen, ofendiendo así a la diosa. Otra leyenda cuenta que Glauco, hijo de Sísifo, había bebido un día en una fuente cuya agua confería la inmortalidad. Pero nadie quería creer en su transformación. Para persuadir a los hombres, se arrojó al mar y se convirtió en un dios marino que vagaba en medio de las olas. Cualquier marino que lo viese podía tener la certeza de que iba a perecer muy pronto. Padre de Belerofonte (Ver).

