Grifos
Los grifos son unas aves fabulosas cuya cabeza está provista de un pico de águila, y tienen además poderosas alas, cuerpo de león, cuatro patas y larga cola. Están consagrados a Apolo y vigilan sus tesoros contra las depredaciones de los arimaspos, en el desierto de Escitia, en el país de los Hiperbóreos. Otros autores los sitúan entre los etíopes, o incluso en la India. Los grifos están asociados también a Dioniso; guardan su crátera llena de vino. Fábulas más recientes contaban que los grifos se enfrentaban con los buscadores de oro en los desiertos del norte de la India, ya porque estuviesen encargados de la guarda del metal, ya porque hacían su nido en las montañas de las cuales se extraía aquél y querían resguardar a sus crías de todo peligro. Su forma se ve repetida con diversas variantes en las iconografías egipcia, hitita, etc.. El tema de los grifos llega a Grecia entre el 670 y el 600 a.C., con el poema de Aristeas de Proconeso, las Arimaspeas.

