Lépido

Marco Emilio (Marcus Aemilius Lepidus Porcina) (siglo II a.C.). Cónsul en el 137 con Mancino, Cayo Hostilio. Mientras que en Roma se instruía el proceso contra Mancino, Lépido se arrojó con un pretexto fútil sobre los vacceos en Hispania, como lo había hecho Lúculo dieciséis años antes, y de acuerdo con el gobernador de la provincia ulterior puso sitio a Palencia. Si había sido mal soldado, no se mostró mejor ciudadano. Después de haber permanecido neciamente delante de la fuerte y gran ciudad sin víveres y sin recursos, y en medio de un país rudo y enemigo, se batió en retirada, abandonando a sus heridos y enfermos. En el camino perdió a la mitad de sus soldados, que sucumbieron bajo el acero de los palentinos no obstante haber tenido la fortuna de que estos no continuasen más adelante, pues no hay duda de que el ejército romano, ya en plena disolución, hubiera perecido por completo. Lo sucedieron Furio Filón, Lucio en el año 136, y Quinto Calpurnio Pisón en el 135. Acusado por los censores (125) tuvo que desembolsar una fuerte multa por los daños ocasionados al erario. Fue augur desde el 125 y destacó como orador.
 
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