Ihet
En la mitología del antiguo Egipto, es una diosa celeste omnipotente, poseedora de doble sexo, que eleva a Ra en sus cuernos y le amamanta. Es la "Madre de Ra" en Heliópolis. Ella era la creadora de todos los dioses, del tiempo, de sus elementos, de todos los centros donde, según la mitología, había nacido el mundo y de todo lo que se encuentra bajo tierra. En este aspecto lleva el epíteto de "Más Antigua que Todos los Dioses", siendo una deidad primordial que absorbía en sí al resto de las divinidades del panteón. No obstante, y aunque los textos la hacen creadora de todas las divinidades, especifican que hizo nacer a Atum, a Ra (dotándole de una doble apariencia, es decir la de su propia identidad y la de Amón el Arcaico), a Jnum, a la Ogdóada de Hermópolis, y a Osiris (en cuanto a dios de la vegetación). Por tanto, como diosa única y creadora, como "la Señora de la Vida Universal", era asimilada a "La Gran Ola" (Ver, Mehet-Ueret) que cubría el mundo en la creación, se identificó con el "Océano Primordial" siendo anterior a la tierra emergida e interpretándose que el Nun era su propio hijo. Ihet, lleva el epíteto de "Aquella que ha llegado a existir por sí misma", un título que suelen llevar los dioses demiurgos heliopolitanos, es decir Ra y Atum. Es posible por tanto, que con este último juego mitológico, se pretendiera crear artificialmente una contrapartida femenina, una diosa creadora paralela a cualquiera de estos dos importantes dioses apartándola ligeramente del ciclo solar. También tiene connotaciones eminentemente guerreras que le sirven para defender al sol y al rey. Bajo su aspecto funerario, Ihet era la protectora de las vísceras de los difuntos sin dejar de lado a los "Hijos de Horus". Su imagen era colocada bajo la cabeza del fallecido, ofreciéndole calor y protección, según se desprende del capitulo 162 del Libro de los Muertos. También era considerada "Señora del Desierto" y "Señora de los Países extranjeros". El juego mitológico tremendamente variable del antiguo Egipto hizo que su personalidad dependiera del aspecto que se quisiera subrayar, quedara relegada como entidad suprema creadora y se admitiera al tradicional Ra o a la poderosa Neith como hacedores del mundo. Según los textos, es madre de Sobek, o de las parejas formadas por Shu y Tefnut, o Ra y Osiris a los que amamanta bajo la forma de dos cocodrilos. Carece de pareja. Ihet, está identificada según las inscripciones que se encuentran en el templo de Esna con Hathor, Bastet, Sejmet, Mut, Nejbet, Seshat, Menhit, Ueret, Sotis, Nebetuu. Es decir, tiene una conexión muy íntima con otras diosas madres y sobre todo con aquellas que continuaron representándose a lo largo de la historia bajo el aspecto de vacas. En algunos textos es la madre de Mnevis, título que comparte con la vaca Hesat con la que está íntimamente identificada. Su iconografía, que varía mucho, es la de una vaca o mujer con cabeza de vaca que lleva sobre ésta la corona del Bajo Egipto. Sus principales centros de culto fueron Buhen, Hermópolis y Heliópolis.

